ojos

Simplemente se alimentó a través de los ojos. Miraba a todos lados, tratando de no perder detalle, de verlo todo, de capturar hasta el más nímio de los detalles para luego ponerlos a buen recaudo, almacenarlos en alguna parte escondida y recóndita del cerebro. Creo que tardará en olvidar los colores, los olores y la luz que, cosa rara, iluminaba un radiante y transparente Gijón. Y yo tardaré, eso seguro, en olvidar ese brillo casi desconocido en su mirada, la inquietud por conocer, las ganas de avanzar, de ir a la siguiente esquina, de atrapar con un vistazo el tiempo.

¡volveremos!

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la boda del año

bueno, ya está hecho… mi hermano ya está felizmente casado o eso es lo que dice. Después de un fin de semana extremadamente agotador, con más de 1500 kilómetros en dos días, con la boda, la fiesta y la mañana del “día después”, únicamente aspiro a terminar el día de hoy y dormir hasta pasado mañana. Ahora a ver las fotos, videos, la luna de miel y las doce horas de avión hasta punta cana.

En fin, que eso, que mucha felicidad conyugal y ¡¡¡¡no te olvides del brugal!!!! ;)

¡Pásalo bien, hermanín!

la vuelta al cole…

Si algo aborrecía de pequeño era la vuelta al cole. Te acorta el verano en un mes (agosto es una carrera contra reloj en busca de la ropa más barata, los libros del cole y los innumerables bolígrafos, estuches, reglas, etcétera…), te repiten hasta la saciedad que no te queda nada, que las vacaciones que comenzaron a finales de junio son historía y que debes estar ansioso por volver a ver a tus compañeros.

Además y para rematar la faena, en la tele salían unos niños y niñas (maldita política de géneros) que estaban felices y contentos de poder ponerse ropa de invierno en pleno agosto, coger una mochila cuatro veces más pesada que ellos y salir corriendo en pos de sus amigos, en dirección al Cole, con mayúsculas y con un aire entre místico y poético que te hacía dudar de a qué se iba allí.

Mi experiencia con el cole era diferente, ligeramente diferente. Para empezar, te cambiaban de clase (cada curso está en una clase), había compañeros nuevos que añadían un poco de interés (a los “viejos” amigos no les sólia hacer caso porque no me solían hacer caso) y el profesor/a (otra vez el máldito género) también solía ser nuevo. Lo peor de todo era que las novedades, los sitios en los que habíamos estado en verano, las excursiones y todo aquello que podía darte ganas de ver a los amigos duraba, exactamente, una redacción. Recuerdo con pavor el primer ejericicio de todos los años y siempre era el mismo: haz una redacción contando las cosas que has hecho este verano.

¿Y todo esto para qué? Quiero, desde aquí, reinvindicar la no-vuelta al cole, el disfrute de los tres meses de vacaciones, la tranquilidad de no saber nada de nadie hasta el 15 de setiembre y, sobre todo, el despido masivo de los encargados de joder las vacaciones de tantas generaciones con la emisión de anuncios titulados “La vuelta al cole”.

Hoy se han terminado mis vacaciones :( .

satánicos

Parecía una simple reunión de amigos, pero si alguien se hubiese interesado por la extraña imagen que estaba presenciando y se hubiese acercado, tan solo un poquito, habría visto diez personas, nueve hombres y una sola mujer y todos (en mayor o menor medida) informáticos.

Gentes extrañas que hablan en código, que se juntan para festejar cosas absurdas como la marcha de uno de los miembros, que beben alcohol hasta olvidarse del decoro, que hacen gestos obscenos mientras practican extraños rituales con el secador de manos…

Algunos se hacen llamar sateros, pero yo prefiero SAT-ánicos, por el rechazo social y la paranoia que genera esa palabra. Dentro de poco, unas horas, unos días, colgaré unas fotos y, sobre todo, un video de una mala imitación de Mr. Bean.

El que avisa no es traidor.

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