El hermanín me está dejando a cuadros y es que, desde que tiene un ordenador y móvil nuevos por su cumpleaños, el mundo de las nuevas tecnologías no tiene límites para él. Después de unos primeros días inciertos y caóticos, después de desterrar miedos y prejuicios, al llegado ese momento dulce en que, por fin, se maneja con el móvil, distingue un manos libres bluetooth al vuelo y naufraga por internet con la templanza de los viejos lobos de mar.
¡Dayos duro!
PD Esta entrada es para ver si también se atreve a dejar comentarios en weblogs ajenos…