934653241

Al día siguiente de poner la línea de teléfono y habiendo avisado de que no queríamos constar en ninguna guía de teléfonos editada por Telefónica, ni la de papel ni la virtual, empezamos a recibir llamadas de números secretos que querían vendernos algo, de algún 954, de todas operadoras de ADSL para intentar captarnos y, sobre todo, del 934653241. Al contrario de todos los números mencionados, el número de Badalona no tiene a una persona detrás contándote mentiras sino que, únicamente, se escuchan unos pitidos acompasados y rítmicos. Nunca había pasado de ahí, de una llamada a las seis de la tarde donde algo parecido a un módem te susurraba jadeos al oído, hasta esta mañana, a las cuatro de la madrugada, cuando a eme y a mí nos despertó el teléfono.

Desde hace seis meses tenemos un acuerdo tácito con la familia cuya única norma es no llamar a partir de cierta hora, para evitar sustos innecesarios y que, invariablemente, consigue que hayamos asociado las llamadas de teléfono fuera del horario del trato con problemas, hospitales y miedos. Por eso hoy nos despertamos y maldecimos en cuatro lenguas, al escuchar los tonos acompasados y rítmicos al otro lado de la línea. Finalmente, entre las cuatro y las cinco de la mañana, nos llamaron tres veces desde ese maldito número, desde Badalona. Entre llamada y llamada, medio atontado por la duermevela, me acordé de un capítulo de Los Simpsons en donde Homer se compra un aparato automático de llamadas telefónicas y consigue enfadar a todo Springfield, llamando las veinticuatro horas del día y así me desperté, enfadado.

Entiendo que haya gente que se gane la vida llamando por teléfono y vendiendo artículos, entiendo que se recurra a la técnica para agilizar el proceso de venta, entiendo menos que telefónica venda los datos de sus clientes para seguir forrándose (me lo confirmaron dos empresas de ADSL), pero no entiendo nada, no soy capaz de asimiliar que, escudados en los márgenes de ventas, se salten algo tan lógico como las horas de sueño. Si es una máquina quien está al otro lado, debería contemplar un horario y sino, si es un fax o un módem olvidado, debería estar controlado. Los sustos, a ciertas horas, puntúan doble.

telefono, 934653241, hijos de puta

Publicado en Sin categoría

como una boda mexicana

Hablando con P4UL, por el messenger, sobre Windows Vista:

P4UL: joder. si es ke ni he visto el vista
P4UL: ni por encima
n1mh: yo sí
P4UL: solo se k existe
n1mh: mi tio se compro un portatil con “eso” instalado
n1mh: y se lo pedí para jugar
n1mh: horrible!!!
n1mh: lento!!
P4UL: si.. debe ser como una boda mexicana
P4UL: cutre y recargado

windows, vista, microsoft

Publicado en Sin categoría

cuatro gatos

Han sido muchas las personas que, durante el paseo por Gijón, me han dicho que estoy vago, que escribo poco, que ya me vale. Yo, iluso de mí, creía que este weblog lo leían cuatro gatos y una madre y resulta que no, que los gatos serán cuatro pero entre los amigos y la familia podemos organizar algo grande, una concentración para pedir viviendas dignas o así…

He estado echando un ojo a lo que llevo escrito y la conclusión está bastante clara: he bajado el rtimo. Pienso, además, que no escribo tanto como antes por varios motivos, por falta de tiempo, por falta de material interesante y, sobre todo, por la rutina, por la repetición de los días idénticos que evitan tener nuevos alicientes, cosas nuevas que contar.

Cuando comencé a escribir el blog, volcaba en él cualquier cosa que me llamase la atención porque hacía poco que había llegado a Mérida, a una nueva empresa, a una nueva manera de vivir y el choque, cultural, laboral, fue poco más que brutal. Pasado el tiempo, las novedades desaparecen y las acciones que antes me parecían extrañas y diferentes han pasado a formar parte de mi manera de actuar. La rutina, esa grandísima hija de la gran puta, ha unificado toda mi existencia en torno a dos o tres ejes, que parezco condenado a repetir incansablemente, como en aquella magnífica película de Bill Murray y, aunque no me quejo de ello, sí me molesta que haya tardado tan poco tiempo, que se haya echo la dueña de la situación en unos pocos meses.

El único consuelo que me queda es, quizá, la mejor manera de combatir a este enemigo: no estarse quieto y no parar de buscar, una lámpara para el salón, un destino para cuatro días de vacaciones, un trabajo de charcutero a tiempo parcial, un sitio donde comer un fin de semana, algo desconocido o que convenga revisitar, etc… En cuanto lo encuentre, en cuanto consiga salir de la rutina, aunque sólo sea un milímetro, lo contaré para que mamá pueda dejar constacia del fíu tan moderno que tiene, que hasta escribe cosas por internet.

rutina

la felicidad

Sin embargo, de un tiempo a esta parte me doy cuenta de que paso la mayor parte de la jornada laboral contando la horas que faltan para poder ir a casa y escribir en El Sentido de la Vida, dibujar la tira ecol o emprender una docena de proyectos. Para mí es un síntoma de que podría estar haciendo cosas que me llenaran más que mi actual ocupación, de que podría estar pasando más tiempo en ser muy feliz en vez de ser moderadamente feliz como lo soy cuando estoy atrapado ocho horas diarias en el curro con la cabeza metida en asuntos que no son míos. Tengo cientos de cosas por empezar pero nunca tengo el tiempo para llevarlas a cabo, y la situación me está empezando a quemar por dentro.

Javier Malonda en El Sentido De La Vida.

el sentido de la vida, esdlv, felicidad

Publicado en Sin categoría