lo que se daba. Mañana, a eso de las ocho de la mañana haré mi entrada en el trabajo, como si estas tres últimas semanas no hubiese faltado. Se acabó la baja laboral, se acabaron los exámenes reglados (sólo tengo pendiente el lpi y será el miércoles), se acabó el estudiar por la noche y madrugar a eso de las once.
Archivos diarios: 10 septiembre, 2007
¿cuál es el método más simple para conectar una máquina Windows 98 a un servidor Linux?
QUESTION NO: 42
What is the simplest method to connect a Win98 host to a Linux Server? Choose all that apply.A. Velcro
B. Samba
C. NFS
D. DNS
E. WINSAnswer: A, B
Pregunta 42:
¿Cuál es el método más simple para conectar una máquina Windows 98 a un servidor Linux? Escoja todas las que se apliquen.A. Velcro
B. Samba
C. NFS
D. DNS
E. WINSRespuesta: A, B
Visto en un test de preparación del examen 102 del LPI. Por supuesto, se trata de un test de TestKing que, entre otras, no son baratos.
1854 fotos
Desde hacía algunas semanas echaba en falta un puñado de fotos en la biblioteca del f-spot, unas fotos que, sin ser de las mejores, son algunas las primeras, de esas que tiras para luego saber usar la cámara en cualquier circunstancia. Ayer, por fin, tras pasarme unas horas ordenado y etiquetando todas las instantáneas en el programa, descubrí con horror que había directorios que tenían caracteres mal codificados y que, en vez de una tilde o una eñe, el explorador mostraba un precioso rombo.
Un paseo por los años 2003, 2004, 2005 y 2006, una treintena de renombres, ¡et voilà!, al importar de nuevo los directorios en f-spot me comunicó que había encontrado la friolera de 1854 nuevas fotos. Así pues, el programa se hace un pequeño lío con las codificaciones o, mejor dicho, con los cambios en las codificaciones y los saltos desde la ISO8859-1 y ISO8859-15 al tan cacareado UTF-8.
Ahora, a etiquetar lo que falta…
dándoselas de señora
No se trata, por tanto, de gordas y flacas. Como afirma el título de una película, las mujeres de verdad tienen curvas. La cuestión reside en el empaquetado. Lo que no puede pretender una pava metida en kilos –y conozco a algunas que son señoras espléndidas– es meterse en una camiseta tres tallas más pequeña, ponerse un pantalón pirata que deje la raja del tanga al descubierto y rebose chicha por los flancos, no ducharse en dos días, y que encima la llamen guapa. Y si a eso añadimos la ordinariez que tanto abunda, la mala educación, la ausencia absoluta de maneras y la imitación de cuanta retrasada mental aparece en la tele dándoselas de señora, el resultado es inevitable: desagradables tocinos sin fronteras que se creen divinas de la muerte, marmotas domingueras que no saben ponerse tacones cuando lo intentan, y tías vestidas, los días de boda, con vestido largo a las diez de la mañana, como si vinieran de cerrar un puticlub de los de antes.
Arturo Pérez-Reverte en Ava Gardner Nunca Mais