ya es oficial

Congratulations on obtaining your LPIC-1 certification and joining the world’s largest community of Linux and Open Source professionals. LPIC-1 is globally recognized as the leading entry-level certification in Linux skills and knowledge.

Me acaba de llegar el correo de confirmación del LPI, diciendo que ya tengo el primer certificado. En solo mes o mes y medio me llegará un diploma como los que pueblan las paredes de la sala de espera de cualquier dentistas. ¡Qué nervios! A ver donde lo cuelgo…

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meme: ¿y tú dónde estabas el once de setiembre?

mario me ha pasado un meme sobre lo que estaba haciendo durante el once de setiembre mas famoso de la historia.

Yo estaba trabajando en La Felguera, junto a folixeru, cuando alguien le llamo para contarle la noticia que habían estrellado una avioneta contra un edificio en Nueva York. Intentamos, como siempre, seguir la noticia a través de la red pero las páginas de los principales periódicos estaban colapsadas, tanto de aquí como del otro lado del charco. Mas tarde llego alguien del centro de empresas que nos puso al día y, directamente, dejamos de trabajar para ir a la sala de reuniones del centro donde habían puesto una televisión para seguir las noticias, con alguien diciendo joder, joder, joder, esta vez se han pasado, como música ambiente.

Además, aquel día se murió el padre de un compañero del trabajo y teníamos una reunión a primera hora de la tarde que no hubo forma de evitar, ni por los atentados ni por el fallecimiento. Cosas de la solidaridad, supongo.

No había habido día en que me pasase mas horas pegado a la radio (bendita radio), ni a la televisión para tratar de entender algo, para intentar asimilar tanto horror.

Si se apuntan, les paso este marrón meme a v3rg1l (se apunta a un bombardeo), a caldito (por novato), dabo (si le place) y a mama (para que te vayas soltando; puedes dejarlo como comentario).

meme, donde estabas el 11s

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el polo opuesto

Estaba viendo a la selección española de baloncesto cepillarse a la alemana como si se tratase de aquellos estereotipos de los años setenta, en los que los españolitos, morenos, paticortos y bravucones y las bávaras, altas, rubias y delicadas representaban el polo opuesto a la realidad de entonces: libertad y libertinaje. Los estaba viendo jugar y, lo juro, recordaba a Alfredo Landa con aquella mata de pelo en el pecho, trasegándose a una rubia impresionante mientras repetía Manolo, macho ibérrico, o algo parecido. Y es que, desde el sinpar Alfredo, nadie había tuteado a un habitante del país germano con tanto descaro.

Nunca he sido una persona muy aficionada a los deportes de masas, así que el hecho de que esté pendiente de la televisión y vea íntegramente un partido de baloncesto podría ser considerado como una alucinación o un brote sicótico. Pero la realidad es que me lo estaba pasando bien, viendo jugar a un grupo de amiguetes contra las temidas ordas bávaras.

Cómo cambian los tiempos y, sobre todo, cómo cambia el dinero a la gente, pensé. Mi siguiente pensamiento fue, como no, para sus homólogos del fútbol, del deporte rey que, a fuerza de talonarios, hace tiempo que han perdido el norte, el este y hasta la brújula. Mientras unos juegan bien, ganan, convencen y divierten a todos los que los seguimos, los otros representan el polo opuesto, el equipo desmembrado que, aunque gana (hace siete partidos que no pierden), no convencen y aburren.

Así, entre recuerdos que una época gris, peluda y playera y comparaciones odiosas intercaladas con imágenes del telediario, pude ver cómo le endosaban treinta puntos al último dios de la NBA para, finalmente, echarlos del campeonato.

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