briconsejo: logitech v470 cordless laser mouse for bluetooth en Debian GNU/Linux

El título es un poco largo, pero es la manera de asegurarse de que nadie pierda dos horas (o más) por no encontrarlo en oráculo. Por supuesto, éste es un artículo técnico y linuxero. Profanos abstenerse, puede causar aburrimiento, somnolencia y caras largas.

Al comprar el Mac, lo primero que busqué fue un ratón inalámbrico que no fuese el de Apple, ese con la rosca en lo alto del botón, del único botón y encontré el Logitech V470 Cordless Laser Mouse for Bluetooth que, además de salir un poco más barato (sólo un poco), ser inalámbrico, captar movimiento por láser en vez de por óptica (más preciso, dicen), es más pequeño, emula el movimiento horizontal y es de la marca de mi teclado partío, que tantos buenos momentos me está dando. Así que, sin más, lo compré.

logitech v470 bluetooth linux debian

El aparato en cuestión funciona perfectamente en Mac OSX (está diseñado para este sistema operativo, según el fabricante) y trae un programa para configurar cualquier aspecto del mismo, por estúpido que pueda parecer. Al parecer en Windows también funciona bien pero, como no, en Linux no había forma de que se moviese por la pantalla.

Para conseguirlo con Debian GNU/Linux y Sid, hay que hacer los siguientes pasos:

  1. # sudo aptitude install bluetooth bluez-gnome gnome-bluetooth gnome-vfs-obexftp # instalar los paquetes relativos a bluetooth en gnome
  2. # sudo vi /etc/default/bluetooth # cambiar HIDD_ENABLED=0 a 1
  3. # sudo /etc/init.d/bluetooth restart # reiniciar el servicio
  4. A continuación, pulsamos el botón de sincronización del ratón, que está situado en la parte inferior del mismo, a la derecha del interruptor de alimentación. Este paso es vital, sin él, el ratón se podrá ver desde el equipo, pero no podrá ser utilizado por este.
  5. sudo hidd --search # forzamos la búsqueda del dispositivo
    Searching ...
    Connecting to device 00:07:61:9A:8B:21

    En este punto, el puntero del ratón comenzará a moverse por la pantalla, según los movimientos del dispositivo.

Sobre el plugin de bluetooth (el logotipo que aparece con los iconos del sistema), hacemos clic con el botón derecho y vamos a la opción Explorar dispositivos. Nos tendría que aparecer el ratón Bluetooth Laser Travel Mouse.

Explorar dispositivos bluetooth linux debian gnome

Si seleccionamos el ratón y hacemos clic en el botón Conectar, nos dará un mensaje con el error «No se pudo mostrar «obex://[00:07:61:9a:8b:21]»», porque no puede acceder al mismo mediante el protocolo OBEX, de acceso a dispositivos. Si se tratase de un teléfono o cualquier aparato que compartiese sus ficheros, este mensaje no aparecería. También recomiendan algunos forosacudir al applet de bluetooth y buscar un botón añadir, pero eso a mí no me sirvió de nada porque no hay tal opción en la versión actual de gnome-bluetooth. A cambio hay que utilizar el botón de sincronización del ratón para, literalmente, hacer que se vean los dispositivos.

Este briconsejo se ha probado con éxito en un MacBook con Bluetooth integrado y en un HP Compaq d530 con un dongle USB Bluetooth.

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yes el mejor

En Tequilla Connection, el personaje de Raul Julia decía que en la vida no se puede escoger a la familia, ni el barrio donde crecer, que únicamente se puede escoger a los amigos. Lo bonito del asunto es que él se lo decía a su mejor amigo, en el instante en que sabía que lo había traicionado.

En mi caso, mi familia tiene dos caras: una más visible y otra que las mata callando. El mayor exponente de la primera se pasa por estas páginas todos los días laborables, a eso de las ocho y media de la mañana y hacia las nueve de la noche. Puntual como un reloj, suelo recibir avisos del correo con los comentarios de Mamá (así, con mayúsculas) antes de las nueve de la mañana de cada día. Por si no hubiese sido poco el asma infantil, las plantillas para los piel valgos, las gafas y una larga lista de enfermedades y puñetas, mi madre se dedica a jalear cada pequeño conjunto de letras que dejo aquí, por insulso que sea, cada foto que saco cuando me ataca el síndrome del japonés vacacional y cada absurda tontería que imagino. Todo, absolutamente todo, tiene un lado bueno que Mamá se encarga de encontrar, notificar y revelar al mundo. Sin excepción. Esto sí es hacer afición y no lo del fútbol. Gracias, mami…

Con la otra cara de la familia, la más seria (a priori, que la herencia es la herencia) comparto un físico peculiar, una adicción al Ventolín y un montón de aficiones, desde la buena mesa y el buen vino al escurridizo arte de la fotografía, pasando por un sentido del humor muy particular, muy Martínez, que habita entre la ironía y el cinismo. Humor inteligente, absurdo y cargado de mala leche. Y digo que es la parte de la familia que las mata callando con conocimiento de causa, porque yo soy así y porque es mi padre el que nunca aparece por aquí, el que no deja comentarios, pero el que me envía correos electrónicos con un enlace y una nota: ¿te recuerda a alguien? Tal parece que el tal Maxi, el autor, conozca a tu madre…. Papá, cada día das más miedo.

El texto, altamente recomendable, porqué no decirlo, comienza así:

MAXI RODRÍGUEZ -…Bueno, y hasta aquí esta somera disertación acerca de mi libro.

-¡Bravo, bravo!

-En fin… No sé si queréis comentar algo…

-¡Bravo, bravo!

-…Alguna duda, algún matiz…

-¡Acojonante! ¡Yes el mejor!

-Mamá, por favor…
(…)

(contínua en El Día del Libro, de Maxi Rodríguez)

Luego, volveré a la tierrina a por víveres (algo verde que llevarse a la vista, un poco de clima frío en agosto y unas gotas de lluvia) y Mamá me hablará del blog, de lo bien que escribo y de lo mucho que le gusta leerme y Papá se sentará al ordenador (mi ordenador, no hay que olvidarlo) y comenzará a pasar las fotos de los últimos tres meses para enseñarnos a eme y a mí lo que ye una montaña y no eso que hay en Badajoz.

Y yo me acordaré de las tardes de domingo que pasé sentado en la barandilla del puerto, con una tormenta de espanto y el viento azotando fuerte, porque no podía respirar y el médico insistía en que la humedad era buena para mis bronquios. Y sólo podré decir una cosa: te jodes, Raul Julia, porque tu personaje no tenía ni puta idea de lo que es una familia.

familia

fotografía – Viena

Sólo estuve en Viena (Wien) nueve horas. Llegué en tren a la estación del sur de la capital austríaca y me dediqué a caminar durante todo ese tiempo.

Pasé y paseé por el Belvedere y la catedral de San Esteban (Stephansdom), iconos de la ciudad y visitas obligadas. Recorrí el centro histórico, que es inmenso, por cierto, me tomé un café vienés, con su vasito de agua en un café con ciento y pico años y recorrí tres cuartas partes del anillo de Viena, el RingStrasse, la inmensa avenida que sirve de arteria principal de la ciudad.

Al final, agotado y contento, me arrastré hasta el tren de vuelta con una palabra en la mente: volveré.

Belvedere I

café y agua compañía

Johann Strauss Stephansdom I

Todas las fotos en el set Viena de flickr, como siempre.

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