fotos al peso

La ciudad de Granada, como sucede con la fruta con la que comparte nombre, hay que empezarla por el centro y sin contemplaciones. Porque esta cuidad, eternamente anclada a los pies de la sierra y de la Alhambra, lo último que necesita es otro turista más, sacafotos y hueco, que se dedique a esquivar a las gitanas que regalan romero. Por eso, el mayor regalo que uno se puede hacer es dejar de lado las costumbres de las prisas, de las fotos al peso y la cultura inocua, volátil con que nos regalamos en los viajes turísticos y abandonarse, perderse. El paseo más delicioso de la ciudad, ese que siempre repito en todas mis visitas, comienza en la Plaza Nueva, en el centro, y discurre a los pies de La Roja, a través del Darro. Después sólo hay que elegir al azar una de las callejuelas que ascienden al Albaizín, el barrio blanco de los cármenes y los aljibes y subir hacia el mirador de San Nicolás. Es importante caminar sin prisas, entre charlas y juegos, dándole en todo momento la espalda a la Torre de la Vela. Más tarde, al llegar a esa altura en que la Alhambra se hace presente, uno se suele dar la vuelta para saludar, de igual a igual, a la dueña y señora de la ciudad. Porque, por muchos siglos que hayan pasado, la fortaleza mora sigue cortando alientos e imponiendo su respeto en todos los rincones. Una vez que ya no queden más calles por las que subir, bastará orientarse con la algarabía para llegar al mirador y contemplar, en un atardecer cualquiera, cómo un sol exhausto y naranja se oculta tras la fortificación roja.

Escrito para un concurso sobre viajes del Taller de las palabras.

máquinas de masturbarse

Periodista –¿Cuál es tu última obsesión?

Hank Moody –Sólo el hecho de que la gente se está volviendo estúpida y más estúpida, es decir, tenemos toda esta increíble tecnología y, sin embargo, los ordenadores se han convertido en máquinas de masturbarse. Internet se suponía que tenía que hacernos libres, democratizarnos pero en realidad todo lo que nos dan es un fallida candidatura de Howart Dean y acceso las 24 horas del día a porno infantil.
La gente, ellos, ya no escriben. Ellos escriben en blogs. En cambio, en su texto no hay puntuaciones, no hay gramática. LOL esto y LMFAO* aquello. *(Abrev. de Me parto el culo de la risa). ¿Sólo me lo parece a mí, o son sólo un grupo de gente estúpida pseudo-comunicándose con un grupo de otros estúpidos, en un protolenguaje que se parece más al usado por los cavernícolas, que al inglés de los Reyes?

Periodista –Ahora, tú eres parte del problema. Estás por ahí fuera blogueando con lo mejor de ellos.

Californication – L.O.L (S01E05).

articulaciones de cristal

Men sana in corpore sano. ¡Mentira! Esta mañana apenas si puedo moverme ni caminar y todo por hacerle caso al Pepito Grillo que tengo en la cabeza, ese que llevaba semanas gritándome que me moviese, que hiciese algo más que estar bajo el aire acondicionado. No dudo que Pepito Grillo tenga razón, ni lo ingrato de su tarea pero, al día siguiente de dejarme convencer, todos los argumentos con los que predican los fanáticos de la salud y el binestar me parecen mentira.

La vuelta al cole de los más pequeños coincide, este año, con nuestra vuelta al deporte y con la feria de Mérida. A los crios los putean un año más con la excusa de que van a volver a ver a sus amiguitos después de tres meses de descanso y a los adultos la gente de la capital extremeña le dan una excusa para pasearse entre las casetas de los diferentes partidos políticos, borrachos como sólo se está en fiestas. A nosotros, torpes sufridores del latinajo del principio, sólo se nos ocurrió alquilar una pista de futbito en la Ciudad deportiva para correr tras un balón amarillo al que, por más señas, no le debimos caer demasiado bien, viendo lo abultado del resultado.

Esta mañana camino como si mis articulaciones fueran de cristal y pudieran romperse a cada instante. No es una sensación agradable pero, tras tres meses sin moverme, imagino que es lo mínimo que podía esperar. Ahora ya sé que ver deporte en la televisión, aunque se trate de las Olimpiadas Chinas, no te prepara para realizarlo fuera de ella. De hecho, ni tan siquiera te sirve de calentamiento.