un día para no celebrar

Hoy se celebra el Dia Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer y, sinceramente, dudo mucho que sirva de algo. Para empezar, soy de la opinión de que los días así, los señalados por organismos oficiales a despertar las consciencias de la gente, no deberían existir. Sirven para poco más que para ocupar unas cuantas páginas en los periódicos, que no en todos y mucho menos en portada. Casi sesenta mujeres muertas en lo que va de año no son noticia y dudo mucho que lo sean más allá de las cuarenta y ocho horas iniciales, dos días que no resiste ningún muerto para pasar a la posteridad y convertirse en pasado.

No hay recetas mágicas para atajar esta lacra, anclada en algún lugar del subconsciente de muchos seguidores del amor mal comprendido y pésimamente interpretado, del o conmigo o muerta, del puñetazo y el arrepentimiento. No hay excusas, tampoco, para no dejar de intentar atajar a esta banda de matones con todos los medios que se pueda y tratar de poner la estadística del lado racional. Porque, por mucho que se desee, hay cosas que no cambian sino es mediante la educación y el respeto pero, lamentablemente, eso sólo funciona con las generaciones futuras y el presente no deja de tener visos de pesadilla.

No puedo dejar de recomendar una imagen que esta mañana me terminó de arrancar de los brazos de Morfeo, a golpe de SMS. Para un día como hoy, Dabo rescató una foto que hizo para un concurso sobre el tema Violencia de género y que a mí, sinceramente, me ha trastornado. Se puede ver en DaboBlog. Y, de postre, un relato que escribí en febrero, cuando sesenta víctimas parecían imposibles de alcanzar.

gmail para BOFHs

Hace tres años que sólo uso gmail como servidor de correo, tres años con todas las cuentas de correo redirigidas al servicio de google y sin ningún problema grave en este tiempo. Además de cambiar el método de ordenación y búsqueda del correo con su “busca, no borres” y de las etiquetas, me encanta poder usar el teclado para moverme por la web, dejando de lado al ratón.

Esta mañana, al acceder a por mi racción de email matutino, me sorprendió ver que se podía cambiar el tema de la aplicación, los colores de la pantalla, dándole un aire más pastel, más gótico o, sencillamente, más BOFH como la opción terminal.

gmail-terminal

Mi alma BOFH me impulsa a usar estos colores pero mis ojos me imploran los suaves azules del tema por defecto. Tengo el corazón partío…

historias del savoy: tu nombre tatuado

–Hace años que el Savoy es lo más parecido a un charco en mitad del parque, un lugar plácido y anodino en donde nunca pasa nada. Pero no siempre fue así. En mitad de los cincuenta, un par de familias trataron de hacerse con el control de todos los garitos de la ciudad y, ¿sabes qué?, el Savoy estaba en la maldita mitad del campo de batalla. Como si alguien hubiese extendido un mapa sobre la mesa y le hubiese trazado dos líneas divisorias al barrio y una enorme cruz al tejado del bar.–Al hizo una pausa mientras terminaba su cuarto gintonic y miraba de reojo a la puerta de las coristas, el sitio donde, según él, los ángeles bajaban a aquel infierno de tulipas verdes, humo viejo y demonios con audífono.

Tras casi un año en blanco, he escrito otro relato más para el blog de la banda. El resto en Tu nombre tatuado.

errores conceptuales

Hace ya bastante tiempo creí descubrir que la primera gran división entre los usuarios que utilizan la herramienta blog es la siguiente: por un lado, había personas que utilizaban la herramienta llamada blog por una razón puntual (la necesidad es anterior a la emergencia); y por el otro lado, había personas que poseían un blog pero todavía no sabían para qué lo necesitaban (la emergencia, anterior a la necesidad).

En el primer grupo (el minoritario) siempre fue un error conceptual llamar a estos usuarios “bloggers”. Se llaman, cada uno, del modo que se llamaban antes de utilizar un blog: poetas, informáticos, estudiantes, periodistas, estudiantes de periodismo, fotógrafos, retocadores de fotografías, columnistas, monologuistas, narradores, arquitectos, novelistas, humoristas gráficos, etcétera.

En el segundo grupo (que hasta ayer era el mayoritario) sí hacía falta una definición. Y entonces “blogueros”, o “bloggers”, pudo ser una de ellas. Se trataba de personas que utilizan las herramientas porque existen las herramientas. Ya después verían qué hacer con ellas. Como ocurre ahora con otras modas.

Una charla sobre la muerte de los blogs, de Hernán Casciari.