el lado del cliente

Ayer fue el último día de trabajo de cinco compañeros que, hace un tiempo, decidieron dejarse unos meses tras los libros y presentarse a unas oposiciones. A estos cinco les salió bien y hoy, a estas horas, ya están al otro lado de la línea, del lado del cliente.

Como casi siempre, las despedidas fueron la parte más extraña de todo el proceso, con esa mezcla de alegría y tristeza. Alegría porque es una mejora en su trabajo y en su vida, qué duda cabe. Tristeza porque, por muy bien que se de, la relación con ellos ya no volverá a ser la misma. Sí, todos mentimos diciendo que nada cambiará pero, lo cierto es que siempre hay algo que cambia y que enfría ánimos y cambia relaciones. Puedes seguir compartiendo cosas pero, a falta de un espacio común donde rozarse día tras día (metafóricamente hablando), las cosas cambian irremediablemente.

Convertirse en funcionario nunca fue una de mis prioridades pero, dado que estoy en la comunidad autónoma con más porcentaje de trabajadores de la función pública por habitante, casi un treinta por ciento, no puedo negar que se me haya pasado por la cabeza. Para bien o para mal, ese pensamiento sólo ha estado unos segundos en mi mente antes de ser descartado. No por nada, sino que creo que no es una buena opción laboral para mí, aunque la realidad se empeñe en abrirme los ojos a hostias.

En fin, compañeros, amigos, ahora estaís del otro lado del teléfono, sed buenos, pacientes y acordaros (a menudo) de lo que es estar aquí.

las fisuras de malum

malum tiene fisuras en la carcasa. Parece una tontería, un simple signo de desgaste y uso pero no es así. Los Macbook de Apple, en muchas ocasiones, presentan pequeñas fisuras y cortes en la carcasa de plástico que no tienen nada que ver con el mal uso que el propietario pueda haberle infringido y que, como le pasó a malum, simplemente salen de un día para otro. Me imagino que el plástico aguanta hasta un punto y luego, sin más, se raja.

En este caso, además, se da la circunstancia que sabía del problema desde el primer día (mil gracias, v3rg1l) y había puesto todo de mi parte para prevenirlo. Sigue, todavía, con el fieltro que protege la pantalla; nunca se ha cerrado fuerte la tapa; cuando viaja lo hace entre algodones y, procuro no someterlo a ningún tipo de presión. Una verdadera paranoia que, por los resultados obtenidos, no estoy seguro de que me haya compensado. La fisura no está donde siempre y en el servicio técnico están estudiando si es provocada o accidental, en cuyo caso, la cubre la garantía.

Es la primera vez que llevo un ordenador al servicio técnico para un tema de esta índole. Hasta ahora no había problema en un ordenador al que no me enfrentase personalmente, destornillador en mano y sin ningún miedo. Pero malum es diferente, es más especial que una caja de mikado la mañana de reyes y, además, con lo que cuesta un juguete de éstos, ni me planteo sacar el destornillador. La garantía debe cubrir cualquier problema de este tipo.

Y así estamos, recurriendo a coyote para todo lo demás, con la clara desventaja de que tiene la pantalla fláccida (suena muy mal pero es muy cierto), pesa casi cinco kilos y no queda ni la mitad de bonito cuando lo utiliza eme desde el sofá.

Actualización (19:56, 16/04/2009: estoy en el Jazz Bar, de Mérida, tras haber recogido el ordenador del servicio técnico con la carcasa inferior y el teclado nuevos. Sin cargo y nuevos, como tiene que ser…