Forges, este domingo pasado en El País, daba en clavo. La lengua materna no es un idioma, sino un montón de expresiones, de lugares comunes bañados de realismo, coherencia y protección. Eso sí, a mí me falta ese clásico, “¡abrígate, que hace frio!”.
Forges, este domingo pasado en El País, daba en clavo. La lengua materna no es un idioma, sino un montón de expresiones, de lugares comunes bañados de realismo, coherencia y protección. Eso sí, a mí me falta ese clásico, “¡abrígate, que hace frio!”.