El pasado fin de semana estuvimos visitando la Bodega Extremeña, en Almendralejo, en un intento de imbuirnos en la cultura del vino. Lo cierto es que fue divertido, aunque hubo demasiadas referencias a toreros y alzacuellos para mi gusto. Y luego, para poner fin a la excursión como se merece, un bacalao dorado y un solomillo. Y más vino.


