de viajes y foros

Este fin de semana volveremos a cruzar la península para pasar unas horas en Gijón. Todas juntas, las horas, dan para un par de días pero dicho así me cunden más :D . Vamos, como últimamente, para malcriar a nuestro sobrino, ver a la familia e ir a la playa.

En mi caso, además, voy a pasar un rato por el FIMP y ver a dabo y a oreixa dando una charla titulada Sobrevive a tu tráfico web sin morir o arruinarte en el intento.

A los que vayan a salir a la carretera, ojito, que hay mucho cafre suelto. Al resto, nos vemos el lunes, a no ser que alguien se pase por el FIMP y salude.

el puñetazo final

Con su primera temporada, Treme se convirtió en el golpe de gracia que dejará knockout al cine para siempre. No hay un cine así, ni puede haberlo. The Sopranos, Six Feet Under, Mad Men y Breaking Bad fueron durísimos golpes estéticos al celuloide, es verdad. Pero Treme es el puñetazo final.

Desde esta semana, emitido ya el episodio S01E10, el cine sabe que su vida futura será la de contar cuentos cortos. Y la televisión se encargará de narrar la intensidad de las novelas literarias. Ya no tiene sentido hacerlo de otro modo.

Hernán Casciari en Treme, y más allá la inundación

Suelo coincidir, y mucho con Hernán Casciari pero en esta ocasión sólo puedo quitarme el sombrero. Llevaba una temporada pensando precisamente en eso, en el tiempo que hace que no paso por una sala de cine y lo poco que lo hecho de menos. Ni tan siquiera veo películas en casa. Últimamente todo lo que veo son series, si exceptuamos la película de la siesta por definición, esa que se basa en hechos reales y que siempre ponen los sábados por la tarde.

En comparación con las series, las películas me parecen cuentos breves, carentes del espacio suficiente para desarrollar completamente un buen guión o una buena idea. Me he acostumbrado, me temo, a las películas de veinte horas de duración por temporada, me temo.

Y de Treme, qué puedo decir de Treme… Que envuelve, que dignifica, que explica y que aturde. Es como un mazazo. El mejor golpe que me he llevado en los últimos años.