el premio

Desde hace un tiempo, unos meses, me entretiene mucho pasar por la papelera del correo, ese lugar donde termina el SPAM que algún ruso tiene a bien enviarme. Haciendo recuento del último mes, creo que son trescientas las tarjetas y cuentas del BBVA en las que han cambiado la contraseña, mil y pico cajas de vi4gra realmente baratas y alguna que otra viuda de un honesto político sudanés que quiere que le ayude con unas finanzas. Mentiras, en su mayoría, que de puro repetitivas e, incluso, inocentes ya no resultan creíbles. No soy un tipo con tanta suerte como para que me surjan estas gangas.

Pero esta mañana había un correo en la etiqueta de spam con el que me he reído un buen rato. Por la cantidad desmesurada del premio, medio millón de dólares yankis que, según ellos, me había tocado en un sorteo perfectamente legal (¿cómo iba a ser sino?). Pero lo más hilarante ha sido la empresa que otorga el premio: Microsoft.

premio

Seguro que, buscando a algún cliente agradecido y puntual en los pagos, me han encontrado a mí. Con lo bien que hablo de sus productos y sus sistemas operativos. Seguro. Y la tierra es plana y termina un poco más allá de Finisterre.

un año del podcast de daboblog

Hace una año recibí un correo de dabo con el sugerente asunto de Proposición indecente xD. Era la llamada de un culo inquieto (con cariño, bro) para que me subiese en marcha a un proyecto que me ilusionaba y aterraba a partes iguales. Ilusión porque me encanta la radio y siempre había soñado con participar con alguna aparición en Radio5. Y terror porque no estaba (estoy) acostumbrado a hablar en público y mi hiperatrofiado sentido de la vergüenza podía jugar malas pasadas. Probablemente había más de lo segundo que de lo primero. Pero si algo tiene dabo es tozudez (again, bro ;) ) y venció mis miedos hasta que ya no quedó más opción que salir a antena.

Así que hice lo único que podía y sabía: preparar hasta la nausea mi primera aparición en el podcast. Esquemas, mapas mentales, documentación, wikipedia… recuerdo aquella primera grabación con imágenes borrosas y sudores, como si en vez de en el despacho de casa estuviese en la cama con fiebre. Un par de grabaciones después, dabo me envió un correo de un oyente donde decía que, afortunadamente, me había relajado y ya no sonaba tan encorsetado. Ese día tomé la decisión de prescindir de mapas mentales y esquemas y únicamente documentarme.

Ha pasado un año y ni me he dado cuenta. He tenido que leer esta mañana el anuncio oficial del jefe/editor/productor para darme cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo en este proyecto. Y, al igual que dabo en su entrada, quiero agradecerle el esfuerzo a todos los que nos siguen y nos preguntan, por el impulso y los ánimos y a mis compañeros de podcast (los fruteros y los linuxeros) por las horas de conversación y los conocimientos adquiridos. Y que dure, por supuesto, muchos años.

los números de la rifa

Este fin de semana volvimos por Gijón, como acostumbramos últimamente. Cada vez dejamos pasar menos tiempo entre cada visita exprés, por disfrutar del sobrino y por huir de Mérida. Pero, con cada nueva salida a la carretera, una sensación extraña y desagradable retumba en mi cabeza. De un tiempo a esta parte noto que la mayoría de conductores conduce fuera de control, desquiciados y con demasiadas prisas. Me tengo por un buen conductor, serio y concentrado, quizá porque ya le he visto las orejas al lobo pero, en cada viaje hay algún gilipollas que se encarga de demostrarme que no lo he visto todo, aún. Y eso me preocupa.

Mucho tiempo atrás, cuando viajaba diariamente, un compañero me dijo que con cierto número de kilómetros nos daban un número para la rifa de la hostia (del accidente, se entiende), que íbamos acumulando día tras día. Sé que tengo en mi poder muchos de aquellos números y busco la manera de minimizar riesgos, tratando de evitar que salga alguno en la rifa. Es difícil pero cuento con la inestimable ayuda de mucho idiota que hay suelto y con carné. Porque, por muchos números que tenga, siempre habrá alguien que haya hecho más méritos para ganar la rifa.

Sol a medianoche

De todos los días de infame recuerdo (infausto me parece poco), el once de setiembre es el más famoso desde 2001. Nadie ha olvidado dónde estaba, qué hacía y que sintió en aquellas horas en que la CNN repetía constantemente imágenes de un avión estrellándose contra el World Trade Center.

Hoy, once de setiembre, nueve años después, el mismo fernando con quien me pasé aquella tarde extraña, se ha convertido en papá y ha cambiado la etiqueta que iba pegada, inexorablemente, a este día. Sol, su hija, nos ha dado otro motivo para recordar una fecha tan trágica con una sonrisa y el padre, orgulloso, nos lo hizo saber con un bonito mensaje:

Hoy, como hecho excepcional ha salido el Sol a las dos y media de la noche.


¡Enhorabuena papás!