¿dónde está alvite?

Desde hace unos días, quince más o menos, he notado que Al, Alvite ya no escribe en ninguno de los periódicos en los que, diariamente, unos cuantos adictos a su prosa lo buscábamos. Hasta donde sé, ya no se pasa por la radio con Herrera, ni escribe en El Faro de Vigo ni suelta prenda en La Voz de Galicia.

Al principio lo achaqué a una continuación inusual de sus vacaciones (había advertido que se iba a tomar unos días en octubre) pero esto ya me parece demasiado, casi insano. Y, lo que es peor, empiezo a notar los primeros síntomas del síndrome de dependencia.

¿Dónde estás, Alvite? Como tengamos que ir a buscarte por todos esos bares de Santiago de Compostela, va a faltar vitamina B12 en Galicia…

jose luis alvite, alvite

3 pensamientos en “¿dónde está alvite?

  1. Cuando repare en ello estaba de bureo por la british y con un plano ante mis manos. Varias eran las incursiones previstas: National geographic, Parlamento,Abbey Road..
    Mira por donde veo Hotel Savoy. Me pongo las pilas.. Yasta” este es el antro que se oye en Onda Cero.
    Convenzo a la basca” El argumento, breve. Lugar con fuerte carga emocional, aura melancolica y cierto romanticismo. Pedi una Pinta…
    ¿ Existe alguna relacion ? ¿ Fui un ingenuo ?

  2. Por supuesto que no, no fuiste ingenuo. De hecho, en mi próxima visita a Londres tengo apuntado tomar algo en el Savoy.

    saludos

  3. Finalmente, Alvite volvió el día ocho de diciembre al Faro de Vigo. Parece ser que la revisión de los 50.000 kilómetros no perdona a nadie…

    Digamos que la salud me ha obligado a tomarme un respiro mientras pongo en orden mis fracasos, mi hernia y mis notas. Después anochecerá como anochecía antes. Y entonces, muchacho, entonces me daré el capricho de un evocador viaje a los viejos e infernales lugares de entonces, aquellos sitios en los que maullaban como gatos las bisagras de los retretes y las fulanas iban y venían encaramadas en puntillas sobre la carambola de sus pisadas, taconeando sobre el terrazo cono una reata de calaveras, mientras con la lluvia goteaba en la puerta del antro, como un agradable pésame de flúor, como un anestésico dolor, la lava cenital e incandescente de la publicidad…

    Ese anéstesico dolor (III)