fotografía - fiesta

Banderas de fiesta en la plaza Mayor de Mijares, Ávila.


delicadeza

Ahora mismo hay un tipo trabajando con una radial unos metros más allá de donde yo estoy, rodeado de servidores grandes como lavadoras, ordenadores cubiertos con telas y cables de potencia… En alguna parte de mi cabeza, los tambores redoblan.

familia numerosa

La semana pasada ya hicieron un primer acercamiento en forma de mini vacaciones en Mérida. Belén dijo que iba a pasar unos días estudiando con nosotros y nosotros, ilusos, nos lo creímos. Al final, los apuntes languidecieron sobre una mesa, ignorados y menospreciados a partes iguales, mientras la estudiante apuraba los últimos días de agosto como si no hubiese un mañana.

Quizá por eso no nos extrañó verla ayer de nuevo por Mérida, esta vez con Alicia, cargadas con una maleta llena de papeles, apuntes y libros. «Nos quedamos hasta el viernes, que tenemos que estudiar». Otra vez, como hace año y medio, volvemos a ser ciento y la madre en lo más parecido que conozco a un piso de estudiantes, tenemos que hacer turnos para usar los baños por donde los cepillos de dientes ya campan a sus anchas y el departamento de suministro e intendencia del tercero C empieza a flaquear.

Menos mal, le decía ayer a eme, que por lo menos estos ya vienen creciditos y criados y no nos piden el coche.


fotografía - Belén y Margarita Xirgu

Belén y Margarita Xirgu


un grupo de amigos

Ya no éramos un grupo de amigos que repartían pizzas, daban clases particulares o ponían copas para costearse las carreras; habíamos partido en busca de futuro y ahora éramos informáticos en Irlanda, telecos en Suecia, biólogos en USA. Lejos quedaban ya esas soleadas tardes malagueñas con música de vencejos, esas rondas nocturnas por los callejones del centro, el mirar arriba y ver la Alcazaba, con su romántica luz del pasado, haciendo mora nuestra luna y brujas nuestras noches. Ahora todos vivíamos lejos y para tomar unas cervezas juntos teníamos que pedir vacaciones y coger dos aviones y un tren.

Vía: Embrujo en la nieve, de Fuckwosky.
.

Hacía tiempo que no leía nada de Fuckwosky y, la verdad, su vuelta no me ha defraudado. Amistad, reencuentro, futuro y, sobre todo, amargura.

De mayor quiero escribir así.


la primera frase

Sintiendo asco contenido, le apartó un mechón de pelo de la cara, le mostró su mejor sonrisa y la besó.

El beso


era un eclipse

—Pues yo creo que son nubes. (Eva)
—Si, parecen nubes. (eme)
—Yo he leído algo de un eclipse de luna uno de éstos días. (yo)
—¿No era un eclipse de sol? ¿Y no pasó hace unos días? (Lolo)

Eclipse de luna - 22h12min, por Abuela Pinocho

Al final, como no, lo que vimos la noche del śabado al domingo fue un eclipse de luna. La luna aparecía parcialmente oculta en mitad de un cielo límpio, sin una nube y cuajado de estrellas y éramos nosotros los que nos empeñábamos en buscarle sombras y nubes, vimos los árboles y no el bosque. El pueblo de eme (y de Eva y de Lolo) tiene esas cosas, te deja ver el firmamento sólo con alejarte unos pasos de la puerta de la casa.

La foto es de Abuela Pinocho y se reproduce en esta entrada con la autorización de la autora.

actualización de wordpress, categorías y nubes

Actualización: tampoco deja acceder a las entradas ni dejar comentarios, así que más paciencia… ¡pahabernosmatao! Solucionado.

Anoche, en plena fase de insomnio no tuve mejor idea que actualizar Wordpress, el gestor del blog. Digo que fue una idea peregrina porque la última vez que hice algo así sucedieron dos cosas, a cual peor: la actualización se llevó por delante la base de datos y casi no puedo recuperar la copia de seguridad y tuve que meter a mano las últimas entradas y comentarios. Pero anoche no, anoche la actualización funcionó a la primera, o eso dijo, y todo parecía funcionar. La base de datos se pudría en el buzón del correo electrónico mientras a mí, la euforia me llevaba de juerga.

Esta mañana, con las neuronas a pleno rendimiento, me dio por volver a pasar la vista por la web y, sólo entonces, solté un Uh-oh…: las categorías no estaban. Otra vez. Cuando siempre pasa lo mismo empiezas a pensar que, a lo mejor, se trata de una inmensa broma. Pero no, las categorías no estaban o, mejor dicho, todas se llaman igual, “”. Así que mientras soluciono esto, otra vez, paciencia.

Las nubes a las que hace referencia el título son las de etiquetas, o Tag Clouds. Se llevan mucho, como los pantalones pitillo, y creo que voy a migrar definitivamente a este sistema de ordenación en detrimento de las malditas categorías, por simpáticas y cachondas.

Por lo demás, todo correcto. El gestor ha cambiado un montón, para bien y tiene un montón de tonterías a las que, imagino, no tardaré mucho en acostumbrarme.


relojes de cuco

In Italy, for thirty years under the Borgias, they had warfare, terror, murder, and bloodshed, but they produced Michaelangelo, Leonardo da Vinci and the Renaissance. In Switzerland, they had brotherly love, they had five hundred years of democracy and peace — and what did they produce? The cuckoo-clock.
— Orson Welles, “The Third Man”

En Italia, durante treinta años bajo los Borgia, tuvieron guerras, terror, asesinatos y derramamiento de sangre pero también tuvieron Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En suiza tuvieron amor fraternal, tuvieron quinientos años de democracia y paz ¿y qué produjeron? El reloj de cuco.

— Orson Welles, “El tercer hombre”

Mostrado por fortune, en un nuevo terminal, hace un instante.


fotografía - frío

frío

Fotografía para el concurso Frío, del grupo A vista de objetivo, de flickr.