El sueño del mono loco Rotating Header Image

fotografía: V Festival Aéreo de Gijón

Me ha llevado un poco más tiempo del esperado, pero es que la hora escasa que estuvimos viendo el espectáculo aéreo, disparé setecientas veces la cámara de fotos. De éstas, sólo doscientas se ganaron el derecho a no ser borradas y, finalmente, treinta y seis han sido las elegidas para enseñar.

Aunque la presentación de flickr me parece estupenda, si alguien quiere ver alguna de las fotografías con más detenimiento, puede ir grupo V Festival Aéreo de Gijón.

Por cierto, viendo volar al F-18 y al Raffale, me acordé de After Burner, el juego con la cabina de pilotaje más bestial que vieron mis jóvenes ojos. ¿Las venderán en ebay? Creo que me entra en el despacho, al fondo…

fotografía: con güelita

con güelita

aviso para los turistas

el video tiene un par de horas, no más y estamos a mediados de julio. Y sí, vale que el termómetro está al sol y que tiene que estar más recalentado que la colilla de Clint Eastwood en aquellos western memorables pero, un estudio independiente y de coña, hecho por n1mh Inc. dice que ese termómetro tiene una variación de tres o cuatro grados de temperatura, con respecto al más cercano a la sombra. ¿A que 43 grados tampoco hacen gracia?

Señores visitantes de Mérida:

las tiendas, los chiringuitos y, en general, cualquier ser vivo no adaptado al medio que viva en Mérida y provincia, como algunos seres humanos, se esconden del calor en el lugar más profundo e ignoto de sus casas, hasta las seis de la tarde. Algunos afortunados lo hacen, directamente, bajo el aparato de aire acondicionado, también conocido como el-chisme-que-da-y-quita-vida. Las visitas a los monumentos, aunque apetecibles, son poco recomendables, incluso con protección solar total. Si, además, usted trata de sacar alguna fotografía, ha de saber que la luz a estas horas es como un cuchillo, dura, afilada y parte por la mitad cualquier buen encuadre.

Es mejor refugiarse de la flama (si, yo tampoco conocía el término) y esperar a que escampe.

Advertidos quedan.

rendición y baile

Advertencia: si no has visto Treme y tienes pensado hacerlo, esta cita puede desvelar algún giro de la trama. Luego no quiero lloros.
Advertencia, segunda parte: si no has visto Treme… ¿a qué coño estás esperando?

–Hoy fui al abogado, se leyó el testamento. Sin sorpresas. Quería una segunda Línea.

–¿Sí?

–Ahí mismo, en el testamento. Incluso nombró a los músicos que quería. La banda de metal Eureka. Dejó una puta lista de canciones para el funeral. Va a ser cremación, y un servicio en su memoria aquí, sólo para la familia.

–La banda le podría sentar bien a Sofía.

–¡Él se rindió! ¡Él se rindió, maldita sea! Toda la puta ciudad está hasta el culo. Todos nosotros seguimos aquí, un día tras otro. No puedes bailar por ellos cuando se rinden.

Treme S01E10 – I’ll Fly Away.

DEFCON 4

–Voy a subir a la reunión de jefes de departamento.

–Creía que intentarías escaquearte.

–Sólo hay un cierto número de veces que puedo decir que hay una emergencia de RAM.

Jen — The IT Crowd. S04E02.

de viajes y foros

Este fin de semana volveremos a cruzar la península para pasar unas horas en Gijón. Todas juntas, las horas, dan para un par de días pero dicho así me cunden más :D . Vamos, como últimamente, para malcriar a nuestro sobrino, ver a la familia e ir a la playa.

En mi caso, además, voy a pasar un rato por el FIMP y ver a dabo y a oreixa dando una charla titulada Sobrevive a tu tráfico web sin morir o arruinarte en el intento.

A los que vayan a salir a la carretera, ojito, que hay mucho cafre suelto. Al resto, nos vemos el lunes, a no ser que alguien se pase por el FIMP y salude.

el puñetazo final

Con su primera temporada, Treme se convirtió en el golpe de gracia que dejará knockout al cine para siempre. No hay un cine así, ni puede haberlo. The Sopranos, Six Feet Under, Mad Men y Breaking Bad fueron durísimos golpes estéticos al celuloide, es verdad. Pero Treme es el puñetazo final.

Desde esta semana, emitido ya el episodio S01E10, el cine sabe que su vida futura será la de contar cuentos cortos. Y la televisión se encargará de narrar la intensidad de las novelas literarias. Ya no tiene sentido hacerlo de otro modo.

Hernán Casciari en Treme, y más allá la inundación

Suelo coincidir, y mucho con Hernán Casciari pero en esta ocasión sólo puedo quitarme el sombrero. Llevaba una temporada pensando precisamente en eso, en el tiempo que hace que no paso por una sala de cine y lo poco que lo hecho de menos. Ni tan siquiera veo películas en casa. Últimamente todo lo que veo son series, si exceptuamos la película de la siesta por definición, esa que se basa en hechos reales y que siempre ponen los sábados por la tarde.

En comparación con las series, las películas me parecen cuentos breves, carentes del espacio suficiente para desarrollar completamente un buen guión o una buena idea. Me he acostumbrado, me temo, a las películas de veinte horas de duración por temporada, me temo.

Y de Treme, qué puedo decir de Treme… Que envuelve, que dignifica, que explica y que aturde. Es como un mazazo. El mejor golpe que me he llevado en los últimos años.

un email del pasado

Mi abuela ha encontrado, en un CD que le regalamos hace siete años, un email felicitándole su septuagésimo tercer cumpleaños. Escuchó un concierto en La 2 y recordó que sus nietos le habían regalado un disco del barítono Carlos Álvarez, lo buscó y continuó el concierto en casa, a todo volumen como acostumbra. Al terminar, un pico de papel sobresalía de la caja y, tirando, tirando, apareció un papel que no había visto antes, en siete años.

Se trataba de un email, redactado un par de días antes del cumpleaños y que el hermanín recibió, imprimió y ocultó con primor. Porque para esconder un folio de papel en una caja de CD cuyo contenido está expuesto un mes y otro también, durante esos años, hay que tomárselo muy en serio. En él, en el email, le felicitábamos el cumpleaños a güelita gloria, le hablábamos del disco que iba adjunto y, al final, le pedía al hermanín que firmase por ambos con unos garabatos.

Ayer, güelita lo encontró y dio saltos de alegría por una felicitación que llegó siete años tarde. Hoy me ha llamado, me lo ha contado y nos hemos reído. Sobre todo porque hace siete años que mi abuela recibe correos electrónicos.