¡Cuanto daño ha hecho Federico Moccia con sus novelas y su idea de dejar un candado en un puente como símbolo de amor!
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perdiendo batallas
Charlie Runkle — ¿No tienes a veces esos momentos? ¿Sabes? Cuando piensas para tí mismo, ¡Dios, amo a esta mujer, y siempre la amaré!
Hank Moody — Una vez me quedé dormido en el Porsche, fuera de la casa de Bill.
Charlie Runkle — ¿Sólo una?
Hank Moody — Becca me encontró. Fue hace unos dos o tres años, creo. Karen me invitó a entrar y me hizo el desayuno. Ahora sé que Becca, estoy seguro, le obligó a invitarme a pasar. Pero esa no es la cuestión. Me hizo el desayuno y no tenía porqué hacerlo. ¿Sabes? Me hizo una tortilla deliciosa. El desayuno perfecto. ¿Sabes por qué? Porque lo hizo para mí.
Charlie Runkle — Mmmm.
Hank Moody — Luego me dijo que creciera de una puta vez y tomase las riendas de mi vida. Pero eso no importaba, porque era uno de esos momentos en que decidí, resolví, que seguiría luchando. ¿Sabes? He perdido muchas batallas, pero nunca he perdido de vista la guerra. Sin retirarme. Sin rendirme.
Californication – S03E10 (Dogtown)
svetlana y la globalización
Me llamo Svetlana!
Mi de Rusia. A mi de 30 anos. Quiero explicarte, donde he tomado tu direccon. Mi amiga ha conocido el hombre con la ayuda de un sitio. Aquello el hombre ha dicho que hay un hombre que quiere conocera tambien la mujer rusa y ha dado a mi amiga tu direccion del e-mail. Pero aquello el hombre, que ha dado tu direccion del e-mail pedia que diga nunca su nombre, como llaman y donde el vive. Por eso no dire a tu el nombre de esto del hombre. No se habia esto la verdad o no, puedes ser no sabes esto el hombre. Pero ahora escribimos uno a otro y este principal. Queria conocera siempre con extranjero por el hombre, porque fui desenganado por los hombres rusos.
Revisar los correos que terminan en el filtro anti-spam del correo tiene sus cosas buenas. Esta mañana, dormido y con telarañas en el cerebro, estaba a la busca y captura de falsos positivos cuando me encontré con un correo en forma de fábula rusa con nombre impronunciable.
En él, una chica llamada Svetlana, cuenta cómo me ha encontrado en esta maraña llamada Internet y habla sobre lo buena e inocente que es y las ganas que tiene de encontrar a su Miguel Strogoff particular. También adjunta una foto suya, en teoría, en la que una chica guapa, rubia y de ojos azules que luce un bonito gorro ruso de piel blanca, sonríe a cámara.
Si la tuviera delante le diría que tanto esfuerzo ha valido la pena, que al enviarme dos docenas de emails con diferentes nombres y la misma foto se ha ganado un lugar en mi servidor de correo y que, finalmente, ha conseguido llamar mi atención. Porque soy un tipo duro que no hace aprecio de estas cosas pero, tanta insistencia y constancia me han hecho cambiar de idea. Ahora mismo voy a responder a Svet (ya hay confianza) y le voy a adjuntar una foto mía en la que salgo especialmente favorecido y que me hicieron un día, estando tranquilamente en casa.
Por cierto Svet, muy mal debe estar la cosa por la madre Rusia porque, un par de correos más abajo, Marina me escribe desde Kiev y me jura amor eterno. Por la foto que adjunta, debéis ser hermanas o primas porque el gorro que lleva es el mismo que el tuyo.
frigopoesia
La última visita duró menos de un día y nos dejó el regalo más original que he visto en mucho tiempo. A eme y a mí nos regalaron frigopoesía que, por mucho que se parezca, no tiene que ver con la marca de helados. Nos regalaron ciento cincuenta palabras relacionadas con el amor que son imanes para la nevera. En vez del típico escanciador o la vaca frisona, mis tíos nos dijeron que utilizásemos la puerta de la nevera como un enorme lienzo y que escribiésemos cosas para el otro, para demostrar amor y cariño. ‘Aprovechando que se te da bien eso de escribir… escribe’.
Queridos tíos:
el juguete es divertido y da para muchas horas de entretenimiento (no tenéis más que ver la hora a la que estoy escribiendo esto) pero a veces provoca ansiedad. Me explico: no vienen palabras que considero indispensables y, por mucho que recorte las otras, el resultado no es bueno. He formado la palabra cafetera con cariño, felicidad, te y rabia. ¿Qué pasará cuando necesite alguna de las palabras que se quedan por el camino? ¿Hay un kit para crear tus propias palabras imantadas?
n1mh.
