en pared ajena

Siempre se hace extraño ver una foto propia colgada en una pared ajena y más si, además, te llama un amigo para comentarte que acaba de ver tu obra en un centro comercial. Hace un par de días, por fin, me envió la prueba.

exposición

La fotografía original puede verse en mi cuenta de flickr y fue una de mis favoritas del año pasado. Tanto, que terminé presentándola en tres o cuatro concursos y casi siempre terminó seleccionada para la exposición de “las mejores fotos de los perdedores”. En esta ocasión se trataba del IV concurso Gijón está… de foto y tengo que decir que me hizo mucha ilusión que seleccionasen la foto.

Por cierto, Jandro, mi amigo, aparece en la fotografía, difuso como un fantasma, tirando de móvil para inmortalizar el momento. ¡Muchas gracias!

relato: el reflejo

Los recuerdos le devolvían una imagen diferente desde la ventana. Era él treinta años más joven y estaba viajando con su abuelo en su primer viaje en tren. El vagón era diferente, olía a madera y aceite de motor y el aire que entraba por la ventanilla abierta era sofocante. Su abuelo estaba sentado frente a él y le hablaba muy serio. Le trataba como a un adulto, pese a sus diez años y eso le hacía sentir especial, invencible. Treinta años más tarde, aquel recuerdo dibujó la única sonrisa en el viaje de vuelta a casa.

Escrito para un concurso de la web Renfe.es, con el lema “El tren y el viaje”, el 14 de mayo de 2009. Debía tener 99 palabras, título incluído.

premios y concursos

La empresa matriz de mi empresa envía una vez por semana un correo electrónico con un concurso para los empleados, con una pregunta acerca de la compañía, con tres posibles respuestas y un premio más simbólico que otra cosa. Las preguntas casi siempre tratan sobre el apasionante mundo de las finanzas, los modelos de negocio o los trillones de millones de ganancias durante los últimos quince días. Con esos temas y mi propensión a huir de los números como del cañón de una pistola, la mayoría de esos correos terminaron “archivados en la P” (de Papelera). Además, durante el verano, los premios iban claramente orientados a su uso y disfrute en la playa y pudimos ver todo tipo de balones de playa, juegos magnéticos y toallas, nada realmente jugoso que justificase el envío de un correo con el intento. Porque una cosa es intentarlo pero… ¿qué sucede cuando ganas? ¿Cómo justificas ante tus compañeros que tú leíste el correo, enviaste la respuesta correcta y ganaste, por ejemplo, un magnífico juego de petaca con bonitos colores playeros. Se trata, ciertamente, de un escenario poco tranquilizador.

Pero la semana pasada, con el nuevo curso, la tendencia en los regalos cambió y empezaron por un disco flash de un gigabyte de capacidad. ¡Coño!, precisamente como el que estaba buscando y a un precio más asequible. No es mucha capacidad, pero para un apaño vale. Así que envié mi respuesta sobre la marcha y, como debí ser el único, gané el concurso. No sé qué demonios preguntaban, ni qué respondí, únicamente sé que era la respuesta B.

Flash disk regalo de PC-Ware

Esta mañana me ha llegado el disco y, aunque es un poco voluminoso, tiene el tamaño de una tarjeta de crédito, creo que no nos llevaremos mal.