ocho años

Han pasado ya ocho años desde aquella primera entrada y todavía no termino de creer que, a pesar de todo, siga escribiendo aquí (los ritmos son un problema, lo sé) y, lo mejor es que no tengo intención de parar.

En este tiempo, 8 años, 96 meses y más de 1500 entradas he cambiado bastante y, si hecho la mirada atrás y leo algunos de los primeros textos me da la impresión de que el tipo que escribía aquello ya no existe, que lo emborraché y lo tiré en alguna cuneta de camino al presente. Mi madre siempre lo dice: de pequeño no tenías esa mala leche. Y, siendo como es ella, será una verdad irrefutable, aunque yo siempre me recuerde así, con esta máscara ajada y abollada de tanto pelear.

He crecido, madurado, aprendido, llorado, perdido y disfrutado mucho en este tiempo, lo reconozco. Y la mayoría de las veces están reflejadas, de una u otra forma, en las entradas del blog: al principio empleando la forma más directa posible; al final, contando sucesos como simples anécdotas. Supongo que con los golpes he aprendido a esconder mis cartas.

Continuará…

tres del tres

El pasado sábado cumplí años, treinta y seis y, como todos los años recibí un montón de felicitaciones de familiares y amigos. Últimamente me he dado cuenta de la evolución que han sufrido las felicitaciones y es que, en mi caso, llegaron a través del teléfono móvil, del fijo, de whatsapp, de facebook, por twitter y por email.

Pero esta entrada no es para añadir al blog a la lista de medios por lo que felicitar un cumpleaños, sino para dejar la que más gracia me hizo. Gabino, un amigo de Extremadura, aprendió un nuevo idioma (y van cuatro… ¡abusón!) para dejar un mensaje diferente. Todo un detalle.

Néstor cumple dos años

Hoy Néstor, nuestro sobrino favorito cumple dos años. Inicialmente íbamos a viajar hasta Gijón esta tarde y, literalmente, comerlo a besos y achuchones, como buenos y abusones tíos que somos, pero tendremos que esperar una semana más. Y no va a ser fácil, la verdad, porque nos tiene muy mal acostumbrados.

¡¡Feliz segundo cumpleaños, Néstor!!

Reconozco que no estaba convencido, lo admito, de que nos fuésemos a llevar bien, principalmente por un incidente que tuve con un niño, rubio y cabrón, años atrás. Pero, el chaval tiene sus trucos y bastaron un par de visitas, un par de guiños con su tío para que me olvidase de todo, bajase las manos y me pusiera de su parte. Con su tía no necesitó ni un sólo truco; la tenía ganada antes de que dejásemos Mérida, nueve días después de nacer. A día de hoy, ambos nos emocionamos cuando nos recibe en casa, tras un mes sin vernos, como si sólo hubiese pasado un día.

Nos veremos en ocho días, sin falta. Pero mientras tanto y para sobrellevarlo mejor, hagamos una retrospectiva de todas las fotos que he ido publicando de tí. Son sólo siete de las casi cuatro mil que te hecho en estos dos años. ¡Casi nada!

nacho y néstor casi llego

Néstor ¡sorpresa!

con güelita guelita con Néstor

juguetes