Néstor cumple dos años

Hoy Néstor, nuestro sobrino favorito cumple dos años. Inicialmente íbamos a viajar hasta Gijón esta tarde y, literalmente, comerlo a besos y achuchones, como buenos y abusones tíos que somos, pero tendremos que esperar una semana más. Y no va a ser fácil, la verdad, porque nos tiene muy mal acostumbrados.

¡¡Feliz segundo cumpleaños, Néstor!!

Reconozco que no estaba convencido, lo admito, de que nos fuésemos a llevar bien, principalmente por un incidente que tuve con un niño, rubio y cabrón, años atrás. Pero, el chaval tiene sus trucos y bastaron un par de visitas, un par de guiños con su tío para que me olvidase de todo, bajase las manos y me pusiera de su parte. Con su tía no necesitó ni un sólo truco; la tenía ganada antes de que dejásemos Mérida, nueve días después de nacer. A día de hoy, ambos nos emocionamos cuando nos recibe en casa, tras un mes sin vernos, como si sólo hubiese pasado un día.

Nos veremos en ocho días, sin falta. Pero mientras tanto y para sobrellevarlo mejor, hagamos una retrospectiva de todas las fotos que he ido publicando de tí. Son sólo siete de las casi cuatro mil que te hecho en estos dos años. ¡Casi nada!

nacho y néstor casi llego

Néstor ¡sorpresa!

con güelita guelita con Néstor

juguetes

treinta y cinco

35

Hoy dejo de ser considerado, oficialmente, joven. A esta edad, a los treinta y cinco a uno le pasan varias cosas que hacen que se replantee eso de seguir cumpliendo años.

Para empezar, cambias de estado y automáticamente dejas de constar en todas las estadísticas como joven, jovenzuelo e incluso, chaval. Luego te dicen que ya estás por encima del límite y te toca trabajar, cotizar y cumplir hasta que cambies de nuevo de estado, allá cuando te jubiles (que cada vez se sabe menos cuándo será eso). Y también te das cuenta de que tienes tanto tiempo por detrás como por delante. Y da que pensar…

Recuerdo que cuando era pequeño, tuvimos que hacer una redacción en el colegio acerca de qué creíamos que iba a pasar en el año 2000, esa cifra tan redonda y preciosa. Me costó horrores terminarla porque, entre otras cosas, mi imaginación es más bien cercana, del pasado inmediato mejor que del futuro cercano y, pedirme que escribiese cien palabras sobre lo que iba a ocurrir dieciséis años más tarde se tornó en una tortura como pocas. Al final, recuerdo, mentí y plagié una novela de algún clásico, La máquina del tiempo de H.G. Wells, o alguno similar.

Hoy veintitantos años después, volvería a plagiar a alguien si me preguntan que espero del 2020, 2030 o de mis cincuenta años. No lo sé. No quiero saberlo ni tampoco quiero tratar de averiguarlo ni intuirlo. Prefiero vivirlo. Así que, sin más, nos vemos dentro de otros treinta y cinco.

Por lo demás, lo llevo bien :D .

(la magnífica foto es de kadha y está tomada prestada de su perfil de flickr y cumpliendo escrupulosamente su licencia de publicación)

ochenta años

Hoy cumple ochenta añitos güelita, mi fan más añeja. Y está encantada porque ayer tuvo una fiesta sorpresa, con regalos, familia y hasta flores. Hoy, como no, se pasó el día limpiando y apaleando a un pobre edredón.

A la fiesta sólo faltamos los emigrados, el isleño y el extremeño así que, en compensación, me he permitido colgar una foto de cuando sólo tenía setenta y nueve años y se permitía el lujo de malcriar a su primer biznieto. Para que luego se ponga pesada diciendo que ya está mayor. ¡Y un cuerno!

Así que, de parte de eme y mía, que no hacemos más que pasar calor


¡feliz cumpleaños Güelita!

volando...