El Sporting vuelve, diez años después, a primera división. No es que sea muy amigo del fútbol, al menos del que se puede ver en la televisión y mueve demasiados millones con cada patada al balón pero, si se trata de hacer patria y sacar pecho, la distancia borra toda precaución y me suelo apuntar al carro. Si, además, se trata de algo de mi ciudad, entonces ni excusas, ni vergüenza ni nada que se le parezca.
¡Puxa Sporting!
Nota: Obviamente, las celebraciones me pillan bastante lejos, así que le he cogido prestada la foto a Dabo, de su fantástica galería de la celebración del ascenso.

