¡a primera!

El Sporting vuelve, diez años después, a primera división. No es que sea muy amigo del fútbol, al menos del que se puede ver en la televisión y mueve demasiados millones con cada patada al balón pero, si se trata de hacer patria y sacar pecho, la distancia borra toda precaución y me suelo apuntar al carro. Si, además, se trata de algo de mi ciudad, entonces ni excusas, ni vergüenza ni nada que se le parezca.

¡Puxa Sporting!


sporting de gijon ascenso daboweb.com

Nota: Obviamente, las celebraciones me pillan bastante lejos, así que le he cogido prestada la foto a Dabo, de su fantástica galería de la celebración del ascenso.

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fútbol y sidra

carlos en castellón con el sporting

Cuatro mil gijoneses en Castellón el fin de semana pasado, mucha sidra, muchos nervios y el lunes, en las páginas deportivas del periódico me encuentro con el careto de mi primo. Y sí, es el de la botella de sidra…

Vía: lne.es
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parte de guerra

Segundo dia tras el cambio de circuito en el gimnasio. No sé porqué dicen que el deporte es sano y fuente de salud. Apenas si puedo moverme. Los brazos no son míos; no suben más allá de los hombros. Las piernas se niegan a dar pasos mientras el cerebro me envía imagenes de camas, sofas y futones.

Golpear las teclas con las puntas de los dedos duele. Apoyar los brazos en la mesa duele. Estar tirado en el sofa duele. Mañana, me apuesto algo, tendré que usar la nariz para aporrear el teclado torcido del trabajo.

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la rifa

Los gimnasios están en la lista de lugares en los que los profanos nos sentimos mal, extraños en un mundo ajeno, cálido, brillante por el sudor y con el rancio del esfuerzo físico. También te sientes pequeño, desvalido, ante tanto fortachón bien pagado de sí mismo. Son, en definitiva, un mundillo al que no había querido ingresar, hasta ayer.

Ayer, eme y yo hicimos nuestra entrada triunfal en el gimnasio cercano a nuestra casa, como un par de colegiales en una clase llena de repetidores. Me imagino que, la parte más divertida de trabajar en uno de estos microclimas, es ver entrar a un par de novatos como nosotros. No podía dejar de pensar en aquella escena de Prison Break donde llega un cargamento de “peces” y los más veteranos se los rifan.

Contra todo pronóstico, nuestro primer día de deporte y vida sana no ha tenido excesivos efectos secundarios y ambos hemos podido venir a trabajar hoy.

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