agosto, 2011

Falta media hora para que vuelva el fútbol a mi vida, al país y nos convierta a todos en idiotas agresivos. Sólo faltan treinta minutos y me he refugiado en mi bar favorito de Mérida, buscando una cerveza fría y un rincón oscuro donde no llegue la luz de un televisor. Y, de momento, funciona. Las luces a media asta, el jazz suave y los ventiladores de aspa moviendo el aire relajan, tranquilizan.

Lo que queda de agosto va a ser digno de una película surrealista. Al deporte rey del país se unirá, como no, el máximo accionista de la religión católica, que ha decidido pasarse por Madrid a evangelizar un rato.

A veces me apetecería tanto ser francés, republicano y tener una guillotina a mano…

fotografía – España — Estonia

Para terminar de dar la lata con el partido de la selección española, he subido a flickr algunas fotos (sólo las mínimamente decentes).

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El resto de fotos, en el set “Partido España – Estonia“, en flickr o en esta presentación, una de esas cosas chulas que descubrí de flickr no hace mucho:

Siguen saliendo oscuras, aunque el procesado no lo haga desde Leopard, sino desde linux. Definitivamente, el monitor del apple es mucho más luminoso que el resto de monitores con que trato y eso hace que vea las fotos con más luz. A ver si la próxima vez me acuerdo…

estadios y fútbol

Esta tarde hemos ido a ver entrenamiento de la Selección Española de fútbol en el estadio del Mérida, el Estadio Romano. Fuimos con una mezcla de ilusión e incertidumbre porque, tanto eme como yo, somos poco dados al espectáculo del balón y, como mucho, perdemos un euro semanal con la quiniela. Pero, para un evento de relumbrón que se deja caer por la ciudad, qué menos que pegarse por unas entradas, pegarse por entrar en el entrenamiento y, probablemente, pegarse mañana por un par de asientos. Algunos seres humanos somos así, gilipollas perdidos.

Esta tarde, decía, hemos ido a comprobar el terreno, a ver cómo es el estadio, qué puerta tendremos que utilizar para acceder y, sobre todo, dónde está el bar, que suele ser el sitio más importante de un estadio de fútbol, según mi breve experiencia por esos campos de primera división. Ya de paso, pudimos observar que este partido es el acontecimiento más importante desde que Trajano inauguró el circo en la antigua Emerita Augusta, hace ya unos milenios. La impresión general que nos llevamos, se resume en: accesos colapsados; mucha gente, demasiada; un estadio con unas infraestructuras mediocres para semejante evento; que esta selección hasta en los entrenamientos juega bien y bonito; y que hay gente por todas partes. Veremos mañana lo que pasa.

Eso sí, ya que estaba, me llevé la cámara de fotos para ir haciendo pruebas de luz, comprobando los objetivos y eligiendo uno para no llevar todo el material al estadio. Con esas torretas de iluminación que gastan, el teleobjetivo funciona igual de bien que si fuese de día, aunque tenga una luminosidad regular, así que será el que nos acompañe. Además, a eme le divierte “mirar de cerca” a los futbolistas… pero sólo a los del barça.

Así que mañana, a partir de las 22 horas, quien quiera saber de mí que busque una bandera de Asturias en la tele, que estaré debajo con mi camiseta del Sporting. ¡Hay que hacer patria!

fuera de juego

Hubo que hacer encaje de bolillo, utilizar a la familia y jugar duro, muy duro, para poder comprar un par de entradas para el partido de fútbol que la selección española jugará contra Estonia, en Mérida. Sí, es raro que haya comprado entradas para el fútbol. Y sí, pienso ir. Para un evento masivo y mínimamente interesante que pasa aquí, como para dejarlo escapar. Otra cosa será que sepa qué se juegan en el partido, si es que se juegan algo.

De momento y hasta el día del encuentro, el nueve de setiembre, tengo tiempo para aprender algunas cosas importantes en estas situaciones: insulto típicos al árbitro, en español e inglés que es un partido internacional; algo de jerga futbolística, pero sin pasarse; y qué coño es eso del fuera de juego… Los comentarios del estilo de Salinas, los voy a dejar para posteriores encuentros. Tampoco conviene abusar.

Actualización: y con ellos, con la federación y sus cambios de hora, llegó el escándalo.