Archivo de la etiqueta: gijon
fotografía – semana 27 de 52 – 2
Néstor cumple dos años
Hoy Néstor, nuestro sobrino favorito cumple dos años. Inicialmente íbamos a viajar hasta Gijón esta tarde y, literalmente, comerlo a besos y achuchones, como buenos y abusones tíos que somos, pero tendremos que esperar una semana más. Y no va a ser fácil, la verdad, porque nos tiene muy mal acostumbrados.
¡¡Feliz segundo cumpleaños, Néstor!!
Reconozco que no estaba convencido, lo admito, de que nos fuésemos a llevar bien, principalmente por un incidente que tuve con un niño, rubio y cabrón, años atrás. Pero, el chaval tiene sus trucos y bastaron un par de visitas, un par de guiños con su tío para que me olvidase de todo, bajase las manos y me pusiera de su parte. Con su tía no necesitó ni un sólo truco; la tenía ganada antes de que dejásemos Mérida, nueve días después de nacer. A día de hoy, ambos nos emocionamos cuando nos recibe en casa, tras un mes sin vernos, como si sólo hubiese pasado un día.
Nos veremos en ocho días, sin falta. Pero mientras tanto y para sobrellevarlo mejor, hagamos una retrospectiva de todas las fotos que he ido publicando de tí. Son sólo siete de las casi cuatro mil que te hecho en estos dos años. ¡Casi nada!
los números de la rifa
Este fin de semana volvimos por Gijón, como acostumbramos últimamente. Cada vez dejamos pasar menos tiempo entre cada visita exprés, por disfrutar del sobrino y por huir de Mérida. Pero, con cada nueva salida a la carretera, una sensación extraña y desagradable retumba en mi cabeza. De un tiempo a esta parte noto que la mayoría de conductores conduce fuera de control, desquiciados y con demasiadas prisas. Me tengo por un buen conductor, serio y concentrado, quizá porque ya le he visto las orejas al lobo pero, en cada viaje hay algún gilipollas que se encarga de demostrarme que no lo he visto todo, aún. Y eso me preocupa.
Mucho tiempo atrás, cuando viajaba diariamente, un compañero me dijo que con cierto número de kilómetros nos daban un número para la rifa de la hostia (del accidente, se entiende), que íbamos acumulando día tras día. Sé que tengo en mi poder muchos de aquellos números y busco la manera de minimizar riesgos, tratando de evitar que salga alguno en la rifa. Es difícil pero cuento con la inestimable ayuda de mucho idiota que hay suelto y con carné. Porque, por muchos números que tenga, siempre habrá alguien que haya hecho más méritos para ganar la rifa.








