ochenta años

Hoy cumple ochenta añitos güelita, mi fan más añeja. Y está encantada porque ayer tuvo una fiesta sorpresa, con regalos, familia y hasta flores. Hoy, como no, se pasó el día limpiando y apaleando a un pobre edredón.

A la fiesta sólo faltamos los emigrados, el isleño y el extremeño así que, en compensación, me he permitido colgar una foto de cuando sólo tenía setenta y nueve años y se permitía el lujo de malcriar a su primer biznieto. Para que luego se ponga pesada diciendo que ya está mayor. ¡Y un cuerno!

Así que, de parte de eme y mía, que no hacemos más que pasar calor


¡feliz cumpleaños Güelita!

volando...

perdón

Estos días tengo el blog un poco apartado y apenas si escribo. Lo siento, pero no es culpa mía. Si alguien quiere pedir resposabilidades, los verdaderos culpables son mi abuela y mis padres.

La primera lleva poco más de doce días con nosotros, en Mérida y hace cuatro que la nevera tiró la toalla, incapaz de seguirle el ritmo y congelar todo lo que ella preparaba. Ha cocinado todo tipo de platos y delicias que estaban, sencillamente, sublimes y, en este punto, voy a ser parco en explicaciones porque sólo hay una forma de imaginarlo y estar aquí y probar todo lo que sale de mi ex-cocina.

A mis padres les debo una exquisita educación que me impide hablar mientras estoy comiendo y, como sólo llevamos doce días a dieta de delicatessen, no me queda tiempo para nada.

El lunes vuelvo.