fartucos

Güelita está en Mérida desde el viernes pasado, nada más regresar de Londres, pasando unos días con sus nietos. Da gusto ver la casa con gente o, más concretamente, con una persona que la llena como si fuese medio batallón de infantes de marina, de puro nervio y, sobre todo, da gusto ver como tiene la nevera. Porque, para quien no la conozca, güelita es una estupenda cocinera, una virtuosa que convierte puñados de ingredientes en increíbles manjares.

A cambio, nosotros tratamos de enseñarle todo ésto, damos paseos, visitamos museos e, incluso, nos fuimos de excursión a Sevilla, que no lo conocía. Según dice, está haciendo más kilómetros conmigo que con sus dos hijos (sin acritud, mamá…). El próximo jueves subiremos a la tierrina a exprimir al máximo el último fin de semana largo del año y güelita, como Willy Fog, se irá hasta Mallorca con el primo.

guelita, merida

negrito

Güelita, ¿tienes el disco de fulanito?

— Sí, lo tengo en un CD.

— ¿Quien te lo ha conseguido? ¿El hermanín, el primo… ?

— Se lo compré a un negrito que iba por la calle…

* Conversando con mi abuela hace un par de días.

guelita

güelita

Hoy, güelita, mi abuela, cumple 72 años y, lo que son las cosas, yo pensaba que cumplía más. Siempre he sido bastante desastroso para recordar fechas y años y ahora, gracias al móvil, no se me escapa ni una :) .

Como regalo estrella va a recibir un reproductor MP3 bastante completo que tiene radio, baterías con cargador y bastantes más funciones de lo normal. La compra fue desastrosa, con el mayor asesor en materia tecnológica de la familia a setecientos quilómetros y sin apenas cobertura dentro de la FNAC. Finalmente hubo quorum y no tuve que desplazarme, aunque hubo que cambiarlo días más tarde porque estaba rota alguna parte móvil del aparato.

Cuando uno piensa en una güela de setenta y dos años se imagina, poco más o menos a la abuela de Cuentame y, aunque eso funcione para una gran parte de ellas, lo de mi abuela es un caso aparte. Como mucha gente mayor, duerme poco y mal, a ratos y muy de madrugada y, sin embargo, no para quieta en todo el día. En verano a la piscina, a la playa y a dar vueltas por el muro, con la mochila, el chándal y un diskman que no pudo aguantar el ritmo de caza. En invierno el muro y la piscina y, durante todo el año, las salidas con las amigas.

Por si fuera poco, en ocasiones actúa de maestra cocinera y suministra recetas de los más deliciosos manjares, escritos en hojas cuadriculadas, primorosamente maquetadas, con sus ingredientes en un cuadro y la receta a la derecha, explicada con gramos, litros y pizcas. Arguiñano, con todos mis respetos, no pasa de simple aficionado.

Así que nada, güelita, muchos besos desde la distancia y sí, a mi también me jode perderme las comidas familiares de los cumpleaños. Esperaré esas fotos como agua de mayo y, que sepas, que mi regalo es el soporte técnico del reproductor MP3 mientras dure. :)

Muchos besos de los dos