it’s over

Se acabó, al fin. Al menos hasta setiembre, si no dicen lo contrario las notas el próximo día 21. Porque he terminado con los exámenes de inglés y, contra pronóstico, sigo vivo.

Si paso los exámenes, termino el último curso de la Escuela Oficial de Idiomas. Perfecto. ¿Y luego qué? Tendré un bonito papel que colgar en la pared pero, ¿de qué sirve si no puedes practicar el idioma? Hablando con una compañera, decía que por cincuenta euros al año, merece la pena matricularse aunque sólo se vaya a hablar. Y tiene razón. Si te preparas algún otro título oficial, lo haces sólo o en una academia que te cobran setenta euros al mes. ¡Hay que joderse! Más de diez años en la EOI y ahora no la quiero dejar.

Quien sabe… a lo mejor hice mal algunos ejercicios adrede, sabiendo lo que se avecinaba. :P

finished!

Ayer hice el examen oral de inglés, en la Escuela de Idiomas, con lo que termino con mis obligaciones académicas hasta setiembre. No creo que pase limpio, alguna me quedará como siempre pero he salido medio convencido de que, algún día, podré aprobar y terminar el ciclo.

El misterio se resolverá el lunes 22, a las seis de la tarde, cuando cuelguen del tablón de anuncios las notas. ¿Hay porra? :D

ei, bi, si, di…

Esta mañana tuve una de esas experiencias que uno tarda en olvidar, ya sea porque pueblan las pesadillas durante una temporada o porque, hasta que llega, quita el sueño. Durante casi dos horas estuve haciendo una presentación del proyecto en el que estoy metido, en inglés. No fue difícil pero tampoco fue fácil, máxime cuando sólo pude prepararlos durante un par de días. Las cosas más obvias, con los nervios, se me olvidaban y las notas que había tomado me salvaron un poco el pellejo. Al final, nuestros insignes visitantes parece que quedaron contentos y yo salí vivo, que ya es más de lo que contaba.

eme, por su parte, estaba encantada de volverme a ver vestido de traje…

it’s over

Este ha sido, sin duda, el peor año que he pasado en la Escuela Oficial de Idiomas de Mérida. Y lo ha sido por tres motivos: el ritmo que, desde el primer día, imprimió la profesora al temario, que siempre encontré demasiado alto; la gran cantidad de clases a las que no fui por irme de juerga a Austria; y el que los compañeros de clase fuesen gente mayor, que había pasado tiempo en paises anglófonos y sólo iban a clase a sacarse el título y hablar rápido.

Por eso, esta semana acudí a los exámenes con cierto excepticismo y completamente liberado de cualquier presión, con la vista en setiembre más que en junio. Poco estudio (negarlo sería de necios) y mucha confianza en mi curso avanzado de inglés y cerveza en Austria, me hicieron olvidar muchas cosas y relajarme en exceso. Y, quizá por eso, al terminar esta tarde el examen oral (de inglés, no ingles), la profesora me dijo que había aprobado todo, que había pasado cuarto. Suelo ser calmado pero me puse tan nervioso que no pude decir nada coherente, sólo tonterías, mientras daba botes.

Así que se acabó, se terminó el cuarto curso de inglés y en setiembre me espera quinto, el último escalón de esta escalera que subo, de momento, porque quiero y sin prisas. Aprender por el simple placer de aprender. De locos.

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