a lo que conducen los libros

Libros. Hay muchos en la habitación, y jalonan veinticinco años de una vida. Infantiles, aventuras, viajes, textos escolares, materias universitarias, novela, ensayo, arte, historia. Desde niño, leyéndole cuentos e historietas, orientándolo con cautela, ella fue transmitiéndole el amor por la palabra escrita. La puerta maravillosa a mundos y vidas que acaban por multiplicar la propia: aspiraciones, sueños, anhelos cuajados en largas horas de lectura y templados en la imaginación. La intensidad de una mirada joven que explora el mundo en el descubrimiento de sí misma. Estos libros llevaron al muchacho a reconocerse entre los demás, a moverse con seguridad por el territorio exterior, a descubrir y planear un futuro. A estudiar una carrera bella y poco práctica, relacionada con la lengua, el pasado, el arte y la historia. A licenciarse en sueños maravillosos. En cultura y memoria.

Ahora ella, inquieta, se pregunta si hizo bien. Si la lucidez que estos libros dieron a su hijo no sirve más bien para atormentarlo. Lo sospecha al verlo salir de casa para entrevistas de trabajo de las que siempre vuelve hosco, derrotado.

La habitación del hijo, de Arturo Pérez-Reverte.

la presentación del libro

El pasado sábado asistí a la presentación del libro que hicimos entre los integrantes del taller de escritura y, lo cierto, es que me lo pasé muy bien aunque todavía me acuerdo de los nervios pasados.

Presentación del libro Cuentos y reencuentros en la FNAC

Presentación del libro Cuentos y reencuentros en la FNAC

Me imagino que, en cierto modo, estoy en deuda: con la familia y los amigos que estuvieron allí, dando ánimos y apoyándome en un momento tan interesante, sin hacer preguntas embarazosas; con Celia, que organizó el evento y me lió para para estar en la mesa; y con mis compañeros del taller, por haber sido tan amables.

Por cierto, hoy me he enterado que la señora que estaba situada a mi izquierda en la mesa, María Antonia, es una consumada actriz. Un pequeño ejemplo:

presentando un libro

El próximo 11 de julio, a las 19 horas, me subiré al estrado de la sala de conferencias de la FNAC en Parque Principado, junto a un puñado más de compañeros del Taller de las Palabras, para presentar el libro que hemos perpetrado entre todos. Será la segunda puesta de largo de Cuentos y reencuentros. Una vez superados el miedo escénico, el pánico al ridículo y la sensación de vergüenza más importante que puedo recordar, lo único que me falta es invitar a todo el mundo al evento.

Portada

No habrá pincheo, ni vinito español, ni cocktail de bienvenida porque seguimos siendo muchos a repartir los ingresos que no genera el libro pero, a cambio, trataremos de no aburrir en exceso, mientras contamos qué carajo hacemos allí subidos.

Por cierto, a todos aquellos “amigos” que han prometido llevar pompones, pancartas e, incluso, coros góspel, que sepaís que la seguridad del local estará a cargo de mi madre… ¡Advertidos estaís! :D

ni ricos, ni famosos…

¡pero salimos en la prensa!

«Cuentos y reencuentros», un paso adelante de 37 escritores noveles

Que no niego que haya algo de autobombo pero, ¡qué bien sienta! Coincide, además, con una crítica increíble que le ha dedicado una de las compañeras del taller al relato que presenté al libro, con lo que ya me han alegrado el día. Tenía pensado retirarme del difícil mundo de la escritura, ahora que estoy en la cumbre pero…