entrevista en Disfruta la lectura

Parece que esta mañana se han puesto de acuerdo para publicar un par de cosas pendientes y la segunda es una entrevista en la web Disfruta la lectura, un interesante proyecto de Raúl Bordallo sobre libros y literatura.

Conocí a Raúl cuando llegué a Extremadura y coincidimos unas semanas en el trabajo. Después de aquello habíamos tenido poco trato hasta que recibí un email suyo preguntándome si estaba interesado en responder unas cuestiones sobre libros. La respuesta se puede leer en la web y comentamos cosas de libros, autores e, incluso, da tiempo para ponerse algo filosófico.

Disfruta – A veces dudo si leer no nos corrompe, nos cambia o nos marca caminos. Cuando empezamos a leer dejamos de ser como somos al nacer.

No, no lo creo. Nos cambian la familia, el entorno y los amigos. Nos corrompe la creencia de ser superiores al resto de personas. La lectura te da armas para lidiar con tu mundo, te ayuda a entenderlo e, incluso, te ofrece refugio y desconexión durante un rato. Yo la veo como un escudo más que como una brújula.

Pero, sin duda, lo que más me ha gustado ha sido el tratamiento que me da y que ya casi había olvidado: lector. Soy, de nuevo, un lector y es uno de los títulos que más me gustan. Porque, para bien o para mal, fue la condición de lector voraz la que me condujo hasta aquí y renegar de ella a estas alturas de la batalla sería de cafres e hipócritas.

Vía: Entrevista al lector Diego Martínez Castañeda.

chicas que leen, chicas que no leen

Hay ocasiones, cuando uno trata de juntar letras con el ánimo de escribir algo decente, que recurre a trucos para facilitar el trago. Usar el mismo punto de partida para escribir un texto a cuatro manos es bastante socorrido y me ha funcionado en algunas ocasiones. Hasta hoy.

Un compañero, apreciados, dejó un texto en twitter del que, con sólo leer el título, ya tuve buenas sensaciones: Salir con chicas que no leen / Salir con chicas que leen (versión para imprimir). Se trata de un texto dividido en dos, cada uno de un autor diferente y ha sido publicado en una revista Colombiana de la que no había tenido noticias.

Tras leerlo, sólo pude sentir una envidia honda, opaca, sin paliativos. Quizá porque es directo, claro, sencillo. Quizá por los contrapuntos o porque ambos autores recorren el mismo camino, de diferente forma. Quizá porque identifico algunas de las partes y las interiorizo. Quizá porque utilizan la sintaxis como algo diferenciador.

Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti.
Sal con una chica que no lee (Por Charles Warnke)

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.
Sal con una chica que lee (Por Rosemary Urquico)

entrevista a Pepe Monteserín

En el Taller de Palabras, el taller de escritura en el que están intentando enseñarme a juntar palabras, hemos tenido nuestra primera entrevista en grupo. El voluntario ha sido Pepe Monteserín y la entrevista completa puede leerse en el hilo Entrevista a Pepe Monteserín, del foro del taller. El acceso a este hilo, al contrario que al resto del foro, es libre.

Cada persona inscrita en el taller podía (y debía) enviar un par de preguntas para que el entrevistado las respondiese y las mías fueron:

Siendo sincero, le diré que no había leído nada suyo hasta que se presentó esta entrevista. A posteriori he leído todos aquellos artículos que he encontrado. Mis preguntas son:

¿Por cual de sus libros me recomendaría empezar para formarme una idea más completa de su forma de contar historias?

¿Me recomendaría que no leyese alguno de sus libros? ¿Por qué?

Las respuestas, en Entrevista a Pepe Monteserín.

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literatura

Estos días estoy leyendo más de lo que acostumbraba últimamente y eso que soy de esos que leen todo lo que cae en sus manos, sea del género que sea y siempre que sobrepase las doscientas páginas (para hacer el tonto, no leo :) ). Últimamente había llegado al extremo de comprar los libros al peso, valorando más el número de páginas que la historia en la que me iba a meter de cabeza. Con éste método he leido autenticas maravillas y verdaderos bodrios, porque además tengo la estúpida costumbre de concederle al libro veinte páginas, las veinte primeras y si paso de ahí tengo la obligación de acabarlo por narices.

Pero aquella época ya pasó y ahora estoy más centrado y un poco mejor organizado, ya no tengo la voracidad de entonces (aunque conservo un par de afilados colmillos) y me permito el lujo de elegir a mis víctimas. Las últimas han sido:

  • Sushi Para Principiantes de Marian Keyes. Me sorprendió lo fácil y entretenido que es este libro y la facilidad con la que engancha. Pese a tener más de seiscientas páginas, lo leí en poco más de dos días, a un ritmo trepidante. No descarto leer más de la misma autora.
  • Historias del Savoy de José Luis Alvite. Desde que he vuelto a las andadas no puedo pasar sin leer un par de libros a la vez y cuando me encuentro sin material nuevo, miro lo que cría polvo en la estantería y ahí estaba Al, esperando, sabiendo que volvería a caer en sus redes de humo, coristas y desesperación. Porque este libro, además de una recopilación de artículos escritos para la radio y la prensa, es un compendio de cinismo y cirrosis, una cura de nicotina. Yo divido el libro en tres bloques diferenciados que muestran el Savoy y sus personajes, el desamor y sus consecuencias y el cinismo canalla. Todavía hoy, la segunda parte del libro me sigue dejando en un estado de desesperanza inimaginable. Obligatorio. (Nota para los señores de La Razón: el cobrar por el contenido del diario no le dió resultado a El Pais, por lo tanto, ¿qué les hace suponer que vds. lo conseguirán? Ríndanse a las evidencias y déjenme disfrutar de la columna de Alvite que, al fin y al cabo, es lo único que leo de su periodico. Gracias.).
  • Mortadelo de la Mancha de Ibañez. Soy un fan incondicional de Ibañez, lo admito. Cuando uno aprende a leer onomatopeyas con la voz de mortadelo, filemón y compañía, ya no puede parar. Esta revisión del libro de Cervantes me la regaló mi padre con la condición de que le diese tiempo a leer el tebeo antes de volver a Extremadura, pero no pudo ser. ¡La próxima vez, papá! Describe, una a una todas las aventuras del hidalgo Don Quijote, pero con la pinta de Mortadelo. Delicioso.
  • Castillos de cartón de Almudena Grandes. Soy incondicional de esta autora desde que leí Malena es un nombre de tango y con esta novela me sigue fascinando. Aunque más corta de lo que acostumbra, narra con intensidad y facilidad la escabrosa relación de un triángulo amoroso. De mayor quiero escribir como ella.
  • La reina del Sur y La piel del tambor de Arturo Pérez-Reverte. Enésima lectura de dos libros de Pérez-Reverte.
  • La conjura de los necios de John Kennedy Toole. Todavía estoy con este…