ocho años

Han pasado ya ocho años desde aquella primera entrada y todavía no termino de creer que, a pesar de todo, siga escribiendo aquí (los ritmos son un problema, lo sé) y, lo mejor es que no tengo intención de parar.

En este tiempo, 8 años, 96 meses y más de 1500 entradas he cambiado bastante y, si hecho la mirada atrás y leo algunos de los primeros textos me da la impresión de que el tipo que escribía aquello ya no existe, que lo emborraché y lo tiré en alguna cuneta de camino al presente. Mi madre siempre lo dice: de pequeño no tenías esa mala leche. Y, siendo como es ella, será una verdad irrefutable, aunque yo siempre me recuerde así, con esta máscara ajada y abollada de tanto pelear.

He crecido, madurado, aprendido, llorado, perdido y disfrutado mucho en este tiempo, lo reconozco. Y la mayoría de las veces están reflejadas, de una u otra forma, en las entradas del blog: al principio empleando la forma más directa posible; al final, contando sucesos como simples anécdotas. Supongo que con los golpes he aprendido a esconder mis cartas.

Continuará…

1400 entradas (+ 1)

1400 entradas

Mil cuatrocientas entradas que ya no son, que son una más, en un blog que lleva activo desde 2004. Así, a bote pronto, me salen doscientas treinta y tres coma algo por año, es decir, algo más de media entrada al día. No está mal, supongo.

Como nunca me acuerdo del aniversario del blog (cosa que espero cambie gracias a los calendarios del oráculo), sirva ésta como aniversario, festejo y fiesta, todo en uno.

seis años de salivas, cinismos, locuras y deseos

La primera entrada de este blog data del 11 de mayo de 2004, hace ahora exactamente seis años. Por aquel entonces hacía más de un año que tenía algo parecido a un hosting donde alojar mi web pero, no sé porqué, recurrí a blogspot para crear mi bitácora. Eran lo último en esa cosa incipiente llamada blogs que no le sonaba a nadie.

En estos seis años me ha dado tiempo a aprender algunas cosas nuevas, a sentirme perdido, a encontrarme de nuevo y a pasar alguno de los peores días de mi existencia. Probablemente, si busco un poco encontraré una entrada de cada uno de estos momentos pero, precisamente hoy, no me apetece mirar al pasado.

Todo lo contrario y por eso espero, para el futuro, no perder las ganas de escribir aquí, donde se podría decir que he aprendido. También espero que quien lee estas líneas ahora siga ahí durante, al menos, otra docena de años más, para que esta extraña sensación de disfrute siga siendo mutua.

Nos leemos.

cinco años

Quien no tiene memoria, se hace una de papel.

Gabriel García Márquez

Soy un tanto despistado, las cosas como son. De jovenzuelo (lo sigo siendo, sólo que el envoltorio cada día está más ajado) llevaba una agenda con todas las tareas del día, las fiestas y los cumpleaños. Ya en aquello comienzos, confiaba en el papel y el bolígrafo para ordenar mi mundo. En el año 2000 me concedí mi primer capricho electrónico y portátil, una Palm Pilot m100 para no perder ni un sólo detalle, ni olvidar un sólo dato. Tras año y medio de uso intensivo comprendí que, cualquier móvil con agenda, cámara de fotos y una buena base de datos de cumpleaños sería más útil y ocuparía menos espacio en los bolsillos. y empecé a utilizar los móviles como memoria secundaria. Las copias de seguridad de toda esa información, lentamente recopilada con esfuerzo y tiempo, pasó a ser más vital que el dispositivo que la albergaba y convertí mi particular Backup Festival en una tarea mensual. Hace dos años cree un calendario en internet llamado Cumples, donde están las fechas de nacimiento de todos los que me importan. Parecía una labor sencilla y rápida, ideal para la frase “esto lo solvento yo en dos patás” pero, como casi siempre, la terca realidad me mantuvo ocupado durante más tardes de las que estoy dispuesto a confesar. Parece ser que el número de personas por las que albergo algún tipo de sentimiento es mayor de lo que inicialmente pensaba.

Hoy, ese calendario ha tenido una nueva entrada pero con una particularidad: es la primera vez que no añado una fecha de cumpleaños relativo a una persona o personas. Esta mañana he añadido el día 11 de mayo de 2004 como la del nacimiento de este blog. Cinco años han pasado desde aquella primera entrada muda, porque no lo había comentado con nadie y vergonzosa, porque aún no había dejado atrás el complejo de inferioridad, ni el miedo, ni la vergüenza, ni la sensación de estar haciendo el idiota. Cinco años en los que he pasado del polo norte, de contar mi día a día, al polo sur, a escribir acerca de lo que me pasa por la cabeza y que rara vez digo en voz alta. Confieso, eso sí, que en ocasiones he utilizado este espacio como un cajón desastre, como un contenedor de todas mis tonterías y advierto que, probablemente, volverá a suceder. No por nada, sencillamente porque es lo que me apetece compartir.

Así pues, ¡feliz cumpleaños, mono loco!