Archivo de la etiqueta: nestor
fotografía: en el parque
Estuvo toda la mañana con sus tíos, a caballo entre el parque conocido, de al lado de casa y otro, más grande, con más columpios, más divertido, en la otra punta de la ciudad. Se portó como un paisanín, apenas si dio guerra y posó como un profesional, con una paciencia infinita, para el pesado de su tío. ¿Quién da más?
¡felicidades Néstor!
Se me hace raro, tremendamente extraño, felicitarle el cumpleaños a alguien que sé que no lo va a leer. Al menos en dos o tres años. Porque Néstor, mi sobrino favorito, cumple hoy un año. Él, probablemente, no se habrá dado cuenta y sólo le chocará ver a un montón de personas, esta familia que cada día se parece más a un clan, pululando a su alrededor y dándole achuchones.
Un año ya. Se dice pronto. También se hace raro pensar que, en poco menos de doce meses, este renacuajo nos ha sorbido el seso a todos y nos ha vuelto idiotas. Sin excepciones. Porque el que diga que no, que las cosas no han cambiado tanto, miente como un bellaco. Y esto lo dice quien era más reacio, quien pensaba que no le iba a afectar tanto la llegada de un sobrino, quien mantuvo el tipo como pudo durante diez minutos, el día que fuimos presentados. A partir de ese punto, cuando eme me lo puso en brazos, la coraza se rompió y, con ella, toda mi resistencia. Desde entonces y gracias a este pequeñajo que hoy cumple su primer año, su tía y yo vamos más por la tierrina, buscando arrumacos, carreras por la alfombra y babas. Porque esa es otra: ahora nos encantan las babas.
Tanto a su tía como a mí nos apena mucho no poder estar allí, en su primera fiesta de cumpleaños, sacando fotos y haciendo valer nuestro derecho de tíos emigrados para jugar más que nadie con Néstor. Pero sabemos que dentro de cuatro días estaremos, otra vez, de vacaciones en Gijón y entonces sí que no habrá escapatoria.
Hasta entonces, muchos besos, muchos abrazos y muchas babas, de tus tíos.
ejerciendo
Mi sobrino ha decidido que, como primer gran viaje quería visitar a sus tíos en la lejana Emerita Augusta y, tras siete horas de coche haciendo pedorretas, su último descubrimiento, se plantó aquí con ganas de volvernos del revés la rutina.
Así que, a pesar de haber pasado una semana horrorosa, laboralmente hablando, que nadie espere que le hagamos caso, que estamos ejerciendo de titos.


