Este año, el día del padre, la Semana Santa y el primer puente largo del año coinciden en las mismas fechas. Casualidad o no, nosotros pasamos de Santos y bendiciones, cogemos el camino de vuelta al norte, a la tierrina y nos disponemos a pasar los próximos cuatro días entre familia, verde y mar.
Así que, probablemente, no pase nadie por aquí a dejar mensajes, a decir qué hacemos o dejamos de hacer hasta el domingo, que será cuando regresemos a Mérida, cargados de experiencias, cansados y con mil fotos que cribar y enseñar como si fueran buenas.
Sean buenos (yo no lo seré), mucho cuidado con la carretera que al volante no dejamos de ser una banda de hijos puta y nos emplazamos hasta la semana que viene.

