un hombre con el podías hablar

¿Sabes, Frederick? la primera vez que te evacuaron con nosotros, tenías casi doce años. Enviamos a nuestro chófer a la estación a recogerte. Años después me dijo que hablaste todo el camino hasta la casa, que insististe en sentarte con él. Creías que él era yo. No viste sus manos ásperas. Sólo viste a un hombre con el que podías hablar de coches. He pensado a menudo en eso y en la decepción que debimos de suponer para tí. Que debí suponer. Tan estirado. Siempre sentado en la parte de atrás, lejos de la verdadera conversación, cuando todo lo que tú querías era sentarte delante y hablar. Me doy cuenta que es lo que Ruthie deseaba de mí. Tantos descubrimientos. Todos demasiado tarde. Deberíamos haber hablado con ella. No dejar que se alejara tanto.

The Hour. S01E06.

es parte del juego

Todos cumplen su papel, que en cinco temporadas da para muchísimo más, para cambiarte una vida, y para enseñarte las cosas tal y como son. Y Omar, todo rock’n’roll en sus venas, diciendo al abogado: “Igual que usted amigo. Yo tengo la escopeta. Usted su cartera. Es parte del juego ¿cierto?”. Lo dicho, The Wire te cambia la vida.

El juego de Omar Little en The Wire.

el puñetazo final

Con su primera temporada, Treme se convirtió en el golpe de gracia que dejará knockout al cine para siempre. No hay un cine así, ni puede haberlo. The Sopranos, Six Feet Under, Mad Men y Breaking Bad fueron durísimos golpes estéticos al celuloide, es verdad. Pero Treme es el puñetazo final.

Desde esta semana, emitido ya el episodio S01E10, el cine sabe que su vida futura será la de contar cuentos cortos. Y la televisión se encargará de narrar la intensidad de las novelas literarias. Ya no tiene sentido hacerlo de otro modo.

Hernán Casciari en Treme, y más allá la inundación

Suelo coincidir, y mucho con Hernán Casciari pero en esta ocasión sólo puedo quitarme el sombrero. Llevaba una temporada pensando precisamente en eso, en el tiempo que hace que no paso por una sala de cine y lo poco que lo hecho de menos. Ni tan siquiera veo películas en casa. Últimamente todo lo que veo son series, si exceptuamos la película de la siesta por definición, esa que se basa en hechos reales y que siempre ponen los sábados por la tarde.

En comparación con las series, las películas me parecen cuentos breves, carentes del espacio suficiente para desarrollar completamente un buen guión o una buena idea. Me he acostumbrado, me temo, a las películas de veinte horas de duración por temporada, me temo.

Y de Treme, qué puedo decir de Treme… Que envuelve, que dignifica, que explica y que aturde. Es como un mazazo. El mejor golpe que me he llevado en los últimos años.